Friday, August 24, 2018

A mí querida Anny



A mí querida Anny

Se llamaba Anabel y odiaba su nombre, por eso se presentaba como Anny y lo último que le dije fue:

Listo, ahora nos vemos”.

No la vi nunca más, de hecho, no recuerdo ya muchos detalles como su apellido o la fecha de nacimiento, si recuerdo su largo cabello negro que era lo que más amaba de sí y sus encantadoras pecas en unas mejillas redondas de piel tan blanca con su bronceado cundinamarqués, esas pecas las odiaba.

Tenía 22 años cuando la conocí, un cuerpo envidiable, aunque ella como la mayoría de mujeres se sentía gorda, pero en secreto otras la envidiábamos, tenía diastema en los dientes frontales y eso la hacía ver más bonita, cantaba rancheras yo le pedía frecuentemente que me cantara “La Martina” me causaba tanta gracia y disfrutaba de su talentosa voz, la cual desperdiciaba en bares de Funza al compás de los tragos de aguardiente que disfrutaba hasta perder la razón, dormirse en una mesa, luego despertar e ir a pie para su casa, pues se negaba a tomar un taxi.

Eso odiaba de ella, que se emborrachara hasta el punto de dormirse y que me tocara irme en medio del frio caminando, porque ella repetía que un taxista podía hacernos algo.
No era muy inteligente y no le gustaba estudiar, pero estaba haciendo un curso de uñas y peluquería, tenía el sueño de conocer un buen hombre que saliera a trabajar y ella estuviera en casa, pero en el fondo quería volver con su ex novio quien la traiciono con otra más fea,(como a la mayoría nos pasa según nuestra percepción de traicionadas).Teníamos mucha confianza, éramos compañeras de apartamento y aunque no fue una amistad muy larga si teníamos mucho cariño la una por la otra, además trabajábamos juntas como meseras y ella cocinaba, mi desprecio por el arte de cocinar ha sido siempre y quien me evite ese karma, es mi amigo.

Cansada de que me hiciera caminar tarde de la noche en el frio de Funza, insistí en que dejara la bobada que no nos pasaría nada y tomáramos un taxi a casa, cada noche, cedió a mi insistencia, no sin antes anotar la placa de cada carro al que subíamos y tener listo su teléfono para marcar si algo extraño ocurría.

Un día me confeso su temor casi esquizofrénico, ese día no estaba bebida, pero muy triste, extrañaba a la mujer que le dio la vida, pero temía regresar a casa.
Inicio el relato contando como su padre la abandono dejándola con su mamá y hermana, estas sin mucho que hacer llegaron a casa de su abuela materna, donde vivía un tío…un tío taxista, ella tenía solo 14 años y su hermana era menor.

El tío aprovechaba cuando la progenitora salía y abusaba sexualmente de ella, la hacía lavarle la ropa, servirle la comida, incluso sentarse a ver tv con él, era como su esposa, él un hombre adulto que era sangre de su sangre; le compraba la ropa de navidad y a su hermana, ayudaba para sus útiles escolares, la mujer que engendro a Anny vivía agradecida con su compasivo hermano.

A los 16 años no soporto más y contó lo que sucedía, la llevaron a un médico a ver si estaba “desflorada”, el medico confirmo y dio a conocer conductas de abuso, Sin embargo, la mujer no podía creer que su hermano quien le ayudaba económicamente hiciera tal aberración y que la hija aguantara 2 años en silencio, su conclusión fue que su hija era una buscona, por la edad y claro le creyó al hombre con quien compartió su infancia.

La abuela las echo de la casa, pues no permitiría que denigraran a su noble hijo, no le creyeron y la mujer responsable de su crianza guardaba rencor porque ahora debía trabajar más duro para subsistir, así que la envió a trabajar en lo que pudiera para ganar dinero y ayudar con los gastos del hogar, la retiro del colegio como castigo por mentirosa.
Hasta sus 16 años ya era víctima de 2 hombres: su padre irresponsable que decidió irse con otra mujer abandonando a sus hijas a la suerte de pedófilos que saben cómo ganar la confianza de madres solteras y su tío que la quería como esposa.

Los relatos de mi amiga se empezaron a volver constantes, así como sus borracheras de aguardiente Néctar, le insistía que regresara a su núcleo familiar, que no viviera más esa vida de licor, pero me entre por su boca que se fue de la casa porque su progenitora quien vivía con un hombre que, aunque no abuso de Anny con penetración, si la espiaba en el baño, cuando se cambiaba la miraba tras la cortina, fijaba sus ojos en ella con morbo todo el tiempo.

Una noche mientras ella dormía sintió como la tocaba sobre la cobija y luego el fingió que buscaba algo en su cuarto, en otra ocasión lo descubrió oliendo su ropa interior y cuando su madre no estaba se encerraba con sus tangas en el baño, por ratos largos, ella sabía muy bien lo que pasaba.

“EL ABUSO NO ES SOLO TOCAR O PENETRAR” también ocurre cuando alguien se muestra desnudo ante ti sin tu consentimiento, son palabras morbosas todo el tiempo, insinuaciones, provocación a ver pornografía, todo lo que te haga sentir incomodo con intención sexual es abuso.

Anny se armó de valor nuevamente y le conto a su progenitora sobre su padrastro, quien la señalo de mentirosa nuevamente y decidió echarla de la casa, por incorregible, era una mujer muy bella pero perdida en la tristeza, hablaba a media lengua, acentuando la “S” y donde llegábamos las miradas estaban en ella, lo anterior era gran motivo para que no disfrutaba de su belleza, era una víctima del machismo que no puede admirar, que tiene que desvestir a las mujeres con morbosidad en su cabeza, que dicen piropos espantosos y si no tienen una oportunidad sexual de manera decente, pretenden de manera indecente, con dinero, con chantaje o a la fuerza.

Mi amiga me llamo una noche en que yo visitaba Funza, teníamos mucho tiempo sin vernos, estaba entusiasmada de verla, pero en cuanto supe que estaba tomando aguardiente y que se repetiría la historia de caminar en medio del frio, ya sin modo de refutar su razón de no tomar un taxi, decidí no ir, pensé que la llamaría al siguiente día, me disculparía y nos veríamos.

Pero no fue así, yo no llame, ella no llamo, hasta el cuarto día. sonó mi teléfono a las 8:00 am, era un amigo en común:

¿Caro, porque no fue a el entierro de la Pequis? (Así la llamaban unos amigos paisas que teníamos).

Pensé que estaban jugando, que habían bebido mucho y que me llamaban a tomar del pelo, insistí que me la pasara, que dejara la bobada y que sabía que ella estaba enojada, pero no escuchaba risas al otro lado, solo silencio que aseguraba que si existió un entierro. Regresé a Funza con la esperanza de que fuera una mala broma, pero lo único que encontré fue una macabra historia, como la que al día de hoy ensombrece la televisión colombiana con la tragedia de Yuliana Samboní; solo que mi amiga tenía 23 años.


LA NOCHE EN QUE DECIDÍ NO VERLA

Ella como siempre se fue para su casa a pie, bajo un puente peatonal cercano a su casa 4 hombre la tomaron, la violaron, la torturaron desgarrándola y no contentos con ello, introdujeron una botella por sus partes hasta cortarla; Anabel fue encontrada en la mañana siguiente con su pantalón en los tobillos, la botella en su vagina y el rostro desfigurado por los golpes, la enterraron con su vestido de novia, pues se había reconcilio con el tercer hombre abusador que llego a su vida, este no la abusó sexualmente, pero si emocionalmente, la agredió cuando ella le entrego su amor y este la dejo por otra mujer casi a puertas del altar, Ella había cumplido su sueño de regresar con él y estar cerca a casarse, al fin y al cabo, era el hombre menos malo que se le había acercado en su corta vida.
El dictamen de su muerte fue un golpe contundente en la cabeza con una botella, que coincide con la misma que tenía en sus genitales, para su entierro intentaron maquillar los signos del maltrato, pero estaba muy hinchada según relatos de mis amigos que asistieron al velorio.

Me culpaba porque le dije que iría en un rato, pensaba que pude haberla salvado hasta que un día un amigo me dijo:

-Gorda, le hubiese pasado lo mismo que a ella y su usted se salvaba la mamá nunca se lo hubiese perdonado.

COLOMBIA NO SE INDIGNÓ

No salió en periódicos, ni Colombia se vistió de blanco por su muerte, y para muchas personas enfermas de machismo se lo busco por estar bebiendo, pero en lo que me contó solo era una mujer víctima directa de 7 hombres:

4 que la violaron y mataron físicamente, un tío que le quito su adolescencia para convertirla en una esposa a la fuerza abusándola cada día, matándola espiritualmente, un padre que por irresponsable abandono un hogar dejando 3 mujeres a su suerte y un novio que le robo la esperanza de ser feliz, cuando la dejo por otra y rompió su corazón.

Adiós amiga, adiós a Yuliana Samboní, adiós a Rosa Elvira Celis y adiós para aquellas que no sabemos que sufrieron pero que son cientos de mujeres que vivieron este calvario de la violación.

Ayudémonos para que esta historia no se repita y no perdamos más amigas, hijas, primas, tías y madres en manos de monstruos.

Trabajo de Carolina Pérez Ochoa