Para algunos papás, ver a su niño gordito y rebosante es sinónimo de que está sano. Sin embargo, lo que los padres no ven es que esos gorditos que se forman en la espalda de su niño, no son normales.
Ocho de cada diez menores con problemas de sobrepeso y obesidad en el Distrito Federal se perciben más delgados de lo que son; esto significa que más de 700 mil niños con estos padecimientos ignoran su estado de salud.
De acuerdo con especialistas en Nutrición y Psicología, estos infantes padecen un trastorno alimenticio llamado megarexia.
En dicha enfermedad la persona tiene sobrepeso, pero no lo ve así, ya que se percibe a sí mismo delgado, e ingiere más de lo que necesita, explicó a Publimetro Martha Alicia Chávez, psicóloga y autora del libro Hijos gordos.
Precisó que, en el caso de los niños, hay padres que por ignorancia o creencia personal consideran que su hijo debe estar robusto para que esté sano, por ello, lo presionan para que coma más.
Silvia Platas, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autonóma de México, explicó que culturalmente, para los padres de familia, es normal que el pequeño se vea rellenito. “Como experiencia personal he visto en el jardín de niños gorditos, a los cuales, sus mamás les compran las galletas, y no perciben cómo responsabilizarse de esta situación”.
En ocasiones, son los mismos niños que ingieren alimentos extra de manera compulsiva como una forma de compensación psicológica y emocional, señaló Laura Mejía Pérez, coordinadora del programa de Manejo Integral de Sobrepeso y Obesidad en los niños del Hospital Pediátrico de Iztapalapa.
A decir de la especialista, esta conducta se relaciona con un trastorno emocional, algo angustia al menor, le genera ansiedad y estrés y lo compensa comiendo, lo que lo conduce a la obesidad. 
Esta condición se escapa de la atención de los padres porque se está normalizando la obesidad. “Las mamás cuando van a consulta, no le dan importancia (al sobrepeso). La obesidad la perciben como una variante física”, mencionó Mejía Pérez.
Recalcó que es importante que los papás entiendan que los niños no comen igual que ellos. El tamaño de sus porciones va en relación con su edad y talla.
De acuerdo con las especialistas, es importante que los adultos dejen de premiar o castigar a los niños con comida, ya que, cuando crezcan continuarán con los mismos patrones de conducta.
Alimentación en niños
Recuerda llevar a tu pequeño a un centro de salud para que tomen su peso y talla ideal.
Raciones
Recuerda que los niños no comen la misma cantidad de alimentos que tú. Una forma de saber cuál el tamaño de su ración, es el tamaño de la palma de su mano. 
Cantidad
Los pequeños necesitan su desayuno, comida y cena, además de dos colaciones, las cuales pueden ser fruta picada. Elige agua simple en vez de jugos o bebidas azucaradas.
Horarios
Establece horario para los niños ingieran alimento y evita que coman fuera de ellos. Una vez que ellos digan que ya saciaron, respeta su decisión.
Masticar y masticar
Laura Mejía, recomendó que los papás deben enseñar a que sus hijos mastiquen bien la comida y coman por lo menos 30 minutos, ya que después de ese tiempo se desencadena saciedad.
Brinca y juega
Otra recomendación es que los infantes hagan alguna actividad física y recreativa, que les permita ayudar a combatir el desarrollo de la obesidad y tener una vida más sana.
Evita el azúcar
Eduardo Calixto, neurocirujano, explicó que al ingerir alimentos con azúcar, el cerebro aprende a obtener rápidamente su energía y por ello, buscan la glucosa.