jueves, 22 de noviembre de 2012

Novias de todos los talles

Fuente: http://www.diaadia.com.ar
Trucos para verte radiante y disimular lo que no te gusta tanto de tu cuerpo en ese día tan especial.

Por Redacción Día a Día

En otros países como Estados Unidos, no existe diferencia entre las novias flacas y novias gorditas. Todo Atelier Nupcial tiene vestidos hasta el talle 60. Esto hace que sea más fácil para la novia su elección. Por estos lados es un poco más complicado, aunque las casas de alquiler suelen ser una buena opción, porque se manejan de otra manera y siempre tienen algo para ofrecer a la novia.

Lo que les aconsejo es que lleven un traje sin frunces ni drapeados, con un Corsage largo que les llegue a la cadera, sin superar el hueso de la misma, o no se podrán sentar. La falda que sea recta o evasé y si es alta puede ser también media campana. Breteles anchos y un conato de mangas. Obviamente, detalles bordados y la mejor sonrisa.

Algunas trampitas para que sea perfecto.
Si sos un talle menos arriba que abajo, debés compensar los anchos escotando más hacia los laterales o con un solo hombro.

Si tienés espalda ancha, debés llevarlo siempre con breteles... nada de estraples.

También podés usar escotes asimétricos.

Es importante el tipo de género: debe ser de los buenos, Lino, Seda etcétera.


Si tienés buenas piernas, no siempre llevés minifaldas. También podés llevar un buen tajo, sobre el lado izquierdo, con detalles como Flores, Monogramas, Escarapelas.

Tener novio engorda

Fuente: http://blogs.hoy.es



Cada día me sorprende más lo que cambia la gente de la adolescencia a la juventud. Cuando éramos quinceañeras, la gran ilusión de las chicas era estar delgadas, maquillarse mucho, ponerse ropa sexy y ser la que más ligaba los sábados en la discoteca. Salíamos en grupo siete u ocho, nunca con amigos, porque nos espantaban a la presa. Bebíamos hasta altas horas de la madrugada, hasta que unas se iban a enrollarse con sus ligues por cualquier zona oscura y otras, que éramos menos agraciadas, nos acompañábamos mutuamente a casa.

Ya no queda nada de eso, por desgracia. Era una etapa bonita, en la que ibas descubriendo poco a poco lo que era sufrir por que un chico te gustase y no te hiciese caso. Paseabas por las tardes para cuidar tu cuerpo, incluso te apuntabas al gimnasio. Éramos unas crías, pero salíamos siempre juntas, estábamos muy unidas. Pero hubo un momento en el que la ilusión de cada una dejó de ser gustarle a muchos chicos, para centrarse solo en uno: su novio.

Ahora, con 20 años, yo que era de las más gorditas de la pandilla, he pasado a ser de las más delgadas. Ellas empezaron a comer en casa de sus suegras, a ir de parrillada con otras parejas, a descuidar su manera de vestir, a dejar de maquillarse…. Pensaban: ¿Para qué me voy a cuidar si ya no tengo que gustarle a nadie más? Después, claro, lloran cuando no les están buenos los pantalones de hace un par de años, cuando las camisas que antes les quedaban anchas, ahora les marcan las lorzas de grasa.

Mi madre, a los cuarenta, fue a una endocrino para perder peso. Se quedó muy delgada, a veces nos dejábamos ropa. Empezó a volverse a pintar los labios, a ser más coqueta. Mi padre estaba encantado. Se veía que había recuperado el gusto por acicalarse, que había perdido hacía años. Pero a esa edad, te das cuenta de que ya no puedes ponerte muchas prendas que antes hubieras usado, que tienes que ser más discreta.

Mis amigas aún están a tiempo de hacer suyos tópicos clásicos como el “Collige virgo rosas”: disfruta de  la belleza y de la juventud porque son pasajeras, disfruta de ellas ahora que estás a tiempo. Si no, cuando tengan la edad de mi madre, se preguntarán “Ubi sunt”: ¿dónde están aquellos maravillosos años de rosas y azucenas, por qué no disfruté de aquel tiempo en que podía vestir lo que quisiera en lugar de descuidarme y entregarme a las parrilladas?

lunes, 19 de noviembre de 2012

La angustia de un gordito que no se sentía viril

Fuente: http://www.clarin.com

Por Juan Guinot Escritor. Publicó La Novela “2022 La Guerra Del Gallo”

Respuesta equivocada. ¿Qué pasa cuando un chico preadolescente tiene unos kilos de más y se siente marginado? Vale acompañarlo, buscar consejos confiables. Pero a veces aparecen soluciones drásticas o dudosos especialistas que generan dolor y agravan el problema. Justo lo que sucedió en esta historia.
 
 
 
Mi fantasma y yo. El autor de la nota confiesa que treinta años después de haber sentido vergüenza por su incipiente gordura, aún está obsesionado con el peso.

10/11/12
Es el día de hoy que, antes y después de ducharme en el gimnasio, salgo con la toalla anudada a la cintura. Esto empezó en mi preadolescencia, o mejor dicho, en el extremadamente largo tiempo en que tardó en llegar a mi cuerpo la pubertad . Era el año ochenta y uno, tenía doce años, jugaba al fútbol en el Club Quilmes de Mercedes, los pibes se festejaban los unos a los otros los crecimientos capilares y de los órganos sexuales. Por mi parte, con la niñez en la piel decidida a quedarse un tiempo mayor que el resto del equipo, evitaba ducharme . Los chicos me toreaban para que me sacara la ropa y les hacía caso. Quitarme el calzoncillo, bajo la atenta mirada de un vestuario, era una tortura. Mientras, desnudo, iba para las duchas, ellos se reían de mí porque no tenía un pelo donde ellos si tenían muchos. Y yo me reía de mí, con ellos, mientras lloraba conmigo.
Mi viejo me daba charlas de educación sexual en las que me había anticipado cosas que me irían a suceder como la polución nocturna , la irrupción de pelos, el crecimiento de mis testículos y pene. Pero, pasaban los días, y ninguno de esos fenómenos se manifestaba. A él le tocaba hablar de “esos temas” con los varones y a mi mamá, con mi hermana. Como yo soy el mayor de los varones, tuve el honor de ser su primer alumno. Además de lo que me explicaba con discurso sanitarista y dibujos de trazo naif , decidió incluir clases de campo. Una tardecita, se metió en el baño a orinar mientras me estaba duchando. De espaldas a la bañera, torció el pescuezo, pispeó mi aniñada humanidad y me preguntó “¿Y, crecen?”. Yo, todavía sorprendido por su aparición, le dije que me parecía que algo y señalé con el dedo índice el campo yermo que se extendía debajo del ombligo mientras que, con la mano izquierda, apuraba la creación de espuma encubridora, frotando el jabón sobre pecho y panza. Él tiró la cadena, vino hacia mí, abrió grandes los ojos, auscultó el terreno que mi dedo había demarcado, negó con la cabeza y aventuró la idea de que mi retraso púber se debía a que era gordito.
Hasta entonces, el tamaño de mi panza no había sido un escollo en mi vida. Era una panza de unos kilos de más, no obesidad , pero que me definía frente a los otros. Era de aquellos a los que nadie se para a mirar por ser gordo, pero era también al que siempre le faltaban diez para el peso por tener esos kilos de más. A veces lo disfrazaba (o me lo disfrazaban): para el equipo de fútbol, ser pesado, me había dicho el entrenador, me haría un defensor difícil de voltear . Pero en educación física era el reaseguro de que siempre sería el último en las carreras. Y me convertía en confidente de las chicas, sabía de quién gustaba cada una y los chicos me necesitaban para que les pasara esa información, que no me incluía . Abruptamente se generó en mi familia la idea de que el tamaño de esa panza incipiente, el ser rellenito, no me dejaba ser hombre.
Como en casa todo problema se resolvía con profesionales, me llevaron a ver a un médico de adultos. El doctor atendía en su casa. Entramos por el garaje y pasamos a un consultorio oscuro. Mientras las luces parpadeaban, me ordenó desnudarme . Estuvo un rato largo tocando mis testículos, tirándome para atrás el prepucio, tomando medidas, clavando sus dedos en mis axilas e ingle. Ya apartado de mí, mientras se limpiaba las manos con alcohol, miró a mi papá y, con cara trágica, sentenció “Todavía tiene pito de nene”.
Mi papá le preguntó si podía ser por mi gordura , el tipo afirmó con la cabeza y me prescribió mucha gimnasia y la abolición de mi ingesta diaria de gaseosa, papa, banana, pan, comidas fritas, golosinas, galletitas dulces, mermeladas y la lista siguió.
Comer como pajarito fue terrible. Para peor, en casa, si alguien tenía que hacer dieta, los seis miembros de la familia debían acoplarse. Mis hermanos canalizaron su enojo al decirme que era igual al gordo de Pelito .
Me empecé a ver mucho más gordo de lo que era, creía que la panza no paraba de crecer. Recostado en la cama, me levantaba la remera, con las manos traía hacia el centro dos montoncitos de piel llena de pocitos celulíticos y calculaba qué parte debería cortar para extirpar al monstruo adiposo que no me dejaba ser hombre. Y peor aún, me empezó a parecer que todo el mundo me miraba la barriga con cara de “te acompaño el sentimiento”, por más que chupaba el estómago y usaba ropa de talla mayor para parecer flaco. Estaba todo el día atento a los demás. Una mañana, un cliente del negocio soltó “¿sabés por qué te dicen nido abandonado?” Respondí que no y el tipo despachó “Porque por culpa de esa panza que tenés no te ves el pajarito”. Y, al huir espantado, oí decirle, entre risas, que los gordos lo tienen chiquito .
Hasta en los bailes la pasaba mal. Las chicas conmigo solo bailaban movido. Me hacían sentir como si bailaran con su hermanito menor, no con un potencial novio como sí lo hacían, bien apretados en el lento, con mis compañeros ya desarrollados. Para zafar se me dio por hacerme disc-jockey, con lo cual me necesitaban para las fiestas y, por otro lado, me escondía detrás de los tocadiscos.
Proyecté mi bronca a las comidas.
Odié las facturas con tanta enjundia que es el día de hoy que no puedo compartir una mateada si es con “cositas dulces”. Sé que está mal, pero si me pongo delante de un grupo de amigos, tocándose las panzas mientras están sumidos a una bacanal de cremas pasteleras y hojaldres, mi mirada se altera, los veo como al ganado de corral, ese que engorda en feed-lot .
También odié las golosinas y los chocolates. Y, por esas cosas del destino, durante seis años de mi vida trabajé en marketing en una empresa de golosinas, sobrellevando la contradicción ideológica de operar en favor de un consumo para todo el mundo de aquello que yo alejaba de mi boca.
En cuanto a mi desarrollo tardío, en el meridiano de los quince años, los huesos empezaron a estirarse de manera acelerada. En pocos meses me puse flaco y alto por el crecimiento virulento de mi cuerpo. El tema es que seguía con la dieta, comía menos de lo que mi nuevo organismo requería y, por dos años más, el mismo médico que prescribió mi hambruna hacía las recetas para las vitaminas que debían sacarme de un “ preocupante estado de anemia ”.
A los quince ya tenía el porte de flaco que mantengo hoy, a los cuarenta y tres. Si bien fui gordito el treinta por ciento de mi vida, vivo con la amenaza de una gran panza fantasma.
En mi heladera manda el verde light de los productos, el descremado para los lácteos y la carne desgrasada. Una alacena con nueces, almendras, miel, galletitas de salvado, arroz integral. Y si alguien sugiere que me está creciendo el “salvavidas” o insinúa que tengo la cara un poco más gordita, incremento la acción en el gimnasio y pongo más atención en lo que como, o sea, como menos.
La hipótesis de que mi retraso sexual se debía a esos kilos de más cayó en desgracia. Es más, al día de hoy ningún médico o nutricionista al que consulté ha avalado esa loca idea que me mortificó por años.
Me daba tanta vergüenza mi cuerpo aniñado que, al momento de ir al baño, en los recreos, me apuraba para llegar primero a los mingitorios, iba contra la pared y escondía las partes impúberes de mi cuerpo en la concavidad del sanitario.
Un amigo me aconsejó afeitarme a diario para que me brotaran barba y bigote. Iba al colegio con la cara llena de tajitos. Uno de mis compañeros, el más peludo y líder del curso, me decía, con maledicencia “Te afeitás tan bien que la piel parece la de un nene”.
A poco de cumplir los dieciséis años, me descubrí cinco pelos en cada axila. Recuerdo que hacía frío y me moría de las ganas de mostrarlo. Después de un entrenamiento en el club (para ese entonces había pasado del fútbol al vóley) me saqué la camiseta con tanta parsimonia que el entrenador me preguntó si me había lesionado. Y yo le dije que estaba bien, con los brazos en alto, la remera arrugada tapándome la cara y la indiferencia de mis colegas que ya estaban metidos en las duchas.
Casi en paralelo a la irrupción axilar, salieron unas hebras en las patillas. Eran finitas, tiernas como pastito recién salido después de la lluvia. Para que se luzcan, peiné con gomina mi pelo lacio. Mi compañero socarrón, ni bien entré al colegio, soltó a viva voz “ Ahí viene San Martín ”. Y ya no me jodió, porque si bien él se burlaba porque mis patillas no eran como las del prócer, empecé a darme cuenta de que no solo él me observaba. Las chicas empezaron a preguntarme si iba a ir al baile y venirme con cuentos de que había algunas que querían ser mis novias.
Y, justo ahora que escribo sobre esto, mi hijo de tres años, se me apareció mientras me afeitaba. Fue ayer. Me pidió que le llenara la cara de espuma. Le puse la cara blanca como la barba de Papá Noel y por afeitadora tuvo un peinecito. En el cuello, le enrollé una toalla chica. Fue al dormitorio. Lo seguí. Se plantó delante del espejo grande.
Empezó a quitarse la espuma con el dorso del peine.
Lo hacía tan bien que no me fue difícil estimar el largo tiempo que había dedicado a espiarme. Cuando me descubrió por el espejo me dijo, en tono serio, “Tengo barba porque tengo cinco años” y le recordé que tiene tres y él me retrucó, enojado, “ Pero tengo barba ”. Y, de golpe me pareció que él sentía la invasión de su intimidad, esa que yo había experimentado con mi viejo cuando se me metió en el baño, a los doce años.
Algo culposo, me fui a la cocina. Armé un mate, saqué de la alacena la miel y las galletitas de salvado. Mientras el agua buscaba su punto de hervor, le pregunté si quería una chocolatada. Él, desde el otro ambiente, gritó que sí, pero que lo tenía que esperar a que terminara de afeitarse y, además, me pidió unas galletitas de dulce de leche . Esparcí las galletitas sobre un plato. Guardé mi miel y galletas de salvado. Apagué la hornalla. Dejé a un lado el mate. Hice dos vasos de chocolatada. Apareció con los mofletes rosados, llenos de motas blancas. Chocamos nuestros vasos y, mientras me mostraba lo bien que se había afeitado, compartimos una dulce merienda.

sábado, 17 de noviembre de 2012

La moda en su crisálida

Fuente: http://www.lanacion.com.ar

Como la oruga que espera el momento de desplegar las alas, un nuevo modelo de belleza femenina se gesta en el universo de lo fashion: respetuoso de las diferencias, saludable y, sobre todo, lleno de curvas
Por Gisela Antonuccio  | LA NACION

Cada vez más la moda adopta poses de mariposa monarca. Al igual que una oruga, consigue distraer con su belleza en potencia de la debilidad de la que es presa, la inmovilidad a la que está sometida en el pendular entre su seda.
No es novedad que a través de sus transfiguraciones es como elige hacer sus revelaciones. Lo es la cantidad de muertes que puede tener antes de salir de su crisálida. Porque varias de sus formas, muchas de las cuales se resumen bajo la palabra tendencia, parecen estar muriendo. Como toda muerte, da lugar a un nacimiento, a una separación. Allí están los cuerpos delgados que se anuncian como materia del pasado.
Las formas lánguidas en exceso y las prendas que exaltan la ausencia de volúmenes quieren desaparecer para dejar lugar a las curvas, los cuerpos con relieves y las líneas que se hunden para celebrar la forma. No se trata de cualquier muerte. Porque lo que se esconde detrás de ésta tiene mucho de fin de era, apenas una de las caras con que la moda sintetiza su siguiente mutación, el cierre de una época.

Toque de realidad

 
Foto: Alma Larroca
Como todos los cambios, éste comenzó de a poco. Lo hizo algunos años atrás y sus intentos por afirmarlos están todavía en curso. Un primer indicio provino desde algunas marcas de productos de cuidado y belleza, de la mano de la publicidad. Una de aquellas, a través de un concepto mundial, proponía celebrar la belleza de mujeres reales. Jóvenes y no tanto eran mostradas en la generosidad de sus curvas. Su adiposidad se adivinaba, aunque no se mostraba, y las marcas de expresión en el contorno de ojos no se disimulaban. Sus peinados de diversos tonos y formas admitían la mentira: el cabello no luce deslumbrante a menos que cepillos y secadores hayan hecho lo suyo. El frizz de las modelos reales estaba ligeramente controlado a fuerza de siliconas o algunas gotas de keratina, pero lo mismo fue válido el intento: las mujeres lucían más cerca de la realidad cotidiana.
La campaña multimedia usó muchos de los mismos recursos de los que siempre echó mano la publicidad para afirmar el ideal contrario: la validez de pieles tersas -nada de surcos, lunares o manchas de sol-, la importancia de glúteos sin piel de naranja, piernas eternamente depiladas o sonrisas que desconocen la acción colorante del café sobre los dientes. Mostró a esas mujeres reales en ambientes cosméticos y con una estudiada dirección de arte. Tal vez por eso el cabello de la modelo canosa era puro y brillante como el de una perla recién cultivada. Pero tampoco el truco debería, en ese caso, invalidar la buena intención.
Al mismo tiempo, la publicidad comenzó a hablarle a sus consumidores de cuestiones que estos siempre habían querido escapar y ocultar. De un tiempo a esta parte, empezaron a ser descubiertos de sus rincones privados: "Sabemos que cuando estás nerviosa, transpirás", dicen los antitranspirantes que prometen protección para todo el día. O que acaso se puede estar en la lista de mujeres que quieren sentirse livianas, si fuera el caso, algunos yogures tienen mucho que aportar en materia de liviandad. Una bondad, la de la noticia, de dudosa identificación para los hombres, por ahora: acaso no tienen problemas para sentirse ligeros (o acaso sí), pero no hay yogures o producto alguno que se ofrezcan como ayuda.

Que vivan las curvas

La era de las mujeres delgadas como grullas terminó, sostuvo hace unos meses la revista Vogue Italia al dar la bienvenida a las curvy en una edición dedicada a los cuerpos que van del talle 40 en adelante. No se trata de mujeres gordas, sino de la forma inglesa que designa mujeres a gusto con su cuerpo. "Hay que ser fuertes y creer en sí mismos sin dejarse condicionar, a pesar de que las mujeres desde siempre están sujetas a fuertes juicios en materia de aspecto físico", declaró la cantante Christina Aguilera.
El sitio de Internet de la revista tiene incluso una sección, Curvy, que dedica contenidos a ese target. Desde allí, su directora Franca Sozzani alienta a una moda con mujeres sanas y lanzó una campaña contra los sitios pro-anorexia con el objetivo de conseguir firmas para que los blogs y portales que promueven de algún modo los cuerpos delgados, sean cerrados.
En mayo de este año, casi un año después de aquella iniciativa, la revista anunció una campaña internacional para promover la salud entre las modelos. Y así, por decisión de 19 editores de la revista en el mundo, la publicación se abstendrá de ahora en delante de emplear modelos menores de 16 años o cuyos cuerpos luzcan síntomas de desórdenes alimenticios.
La cuestión de la moda y sus dictámenes en materia de lo que entiende como cuerpo ideal no es nuevo. Lo novedoso quizá es el modo y los canales que surgen para crear conciencia sobre el tema.
 
Foto: Alma Larroca
La relación moda y anorexia llegó incluso a las aulas de Harvard, en las Business School, en el marco de la 15° edición del Annual Public Forum organizado por el Harris Center for Education and Advocacy in Eating Disorders, el Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard. Allí estuvo invitada Sozzani, quien recordó que la anorexia golpea a jóvenes de entre 12 y 25 años, hombres incluidos, y que aunque la moda no es 100% responsable, tiene mucho para aportar a la solución de este problema.
Visto en perspectiva, el debate puede resultar insólito: la misma moda que contribuyó a ese ideal, es la que ahora promueve su rechazo.
"Lo que cuenta es publicar modelos (o actrices) que sean sanas, healthy, independientemente del talle. La lucha contra la anorexia debe ir a la par de aquella contra la obesidad", dijo a la Revista desde Italia, Beniamino Marini, editor jefe de Vogue en ese país. Y la moda no es el único eslabón que cuenta, aseguró. "Hoy hay muchas tipologías de mujeres que son tomadas como referencia. Desde el deporte, como las hermanas Venus y Serena Williams, hasta Charlotte de Mónaco, la actriz Scarlett Johansson o la cantante Beyoncé: todas son sanas, con curvas", sostuvo Marini.
Además de una novedad -que sea desde la moda donde surja la iniciativa- también puede resultar contradictoria. Porque la propuesta de las mujeres curvy surgió al mismo tiempo que asoma una nueva generación de modelos jóvenes que, en algunos casos, no superan los 10 años y son hijas o hermanas de celebridades. Una de ellas es Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, fotografiada para una campaña de Young Versace en minifalda y con la mirada de una mujer segura de sí y experimentada. Otra precoz es la hija de Noel Gallagher, Anaïs, que con 11 años ya fue fotografiada por Mario Testino.

El fin de una época

Pero aquello que surgido desde la moda puede parecer una contrariedad, no es sino la "marca de la desaparición, el fin de una época totalmente exagerada", dijo a la Revista la socióloga experta en moda (UBA) Susana Saulquin. El hecho de que se siga proponiendo a mujeres delgadas por un lado y al mismo tiempo exista una tendencia sobre cuerpos reales no es sino "el remanente de la cultura de masas".
"Exageración es igual a contradicción", sostiene Saulquin, titular de la cátedra de Sociología en la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la UBA y directora del Instituto de Sociología de la Moda. Por eso, explica, lo que se ve en materia de moda es el fin de una era y el principio de otra. Ambas conviven en esa coyuntura, según Saulquin, y por eso la sensación es de contrariedad, de paradigmas que se contraponen, de enunciados de manera exagerada. "Cuando la tendencia exagera es ahí donde aparece la contratendencia. Lo viejo es aquello que perteneció al siglo XX, asociado con la ideología del consumo, el culto a la imagen, los cuerpos homogéneos", sostiene. En ese contexto, cuando desde los medios se muestran niñas vestidas como grandes, con cuerpos todavía por desarrollarse y maneras que copian las de una mujer adulta, se debe ver ese fenómeno como un remanente de aquella época.
Lo que viene, y que convive en aparente contradicción con lo anterior, es la ideología del siglo XXI: "El cuidado de los recursos naturales y del planeta, la celebración de la individualidad, la ética por encima de la estética, el respeto por el otro, el comercio justo, la solidaridad".

Celebrar la variedad

Ni guerra ni competencia, cree el editor de Vogue Italia. Vencerán las mujeres más sanas, advirtió. "Hay muchas marcas que están representadas por mujeres curvy. Desde Jean- Paul Gaultier a Lagerfeld el año pasado. Y Alberta Ferreti, con su mensaje dedicado a las mujeres verdaderas, que no usa modelos teenagers sino muchachas de varios talles y diferentes edades", dijo.
La de Vogue no es la única iniciativa desde el mundo de la moda en contra de las mujeres hiperdelgadas. En enero de este año, el diario inglés Plus Model Magazine, totalmente dedicado a mujeres delgadas, dedicó una campaña anti-anorexia y eligió como testimonial a la modelo rusa Katya Zharkova, en la que posa abrazada a una modelo canónica, al límite de la anorexia
Para Nicoletta Ferrari, senior fashion editor de Vanity Fair Italia, existe una suerte de idea fija en diseñadores al escoger modelos ultra delgadas para mostrar sus piezas en la pasarela. "Es un concepto que los diseñadores no logran superar: [que] un vestido es más fácil de interpretar sobre proporciones perfectas. Pero creo que hoy hay menos hipocresía. Desde los tiempos de mademoiselle Chanel se dice que una mujer jamás es demasiado delgada ni demasiado rica. No obstante esto, las mujeres hoy aprendieron a gustarse y a disfrutar de su aspecto", dijo a la Revista en un intercambio de correos electrónicos.
Ese cambio, como todos, no ocurrirá de un día para otro, advierte Saulquin. Por eso cree que las leyes poco pueden hacer a veces para cambiar una sociedad. "La ley no cambia lo social. La ley es consecuencia del cambio de la costumbre, no al revés", opina.
Y de ahí que dude acerca de cuánto podría hacer la sanción de una ley nacional de talles para cambiar la concepción de las mujeres acerca de sí mismas y dejar de percibir los mensajes remanentes de cuerpos delgados como aquellos que valen. Para la diputada Ivana Bianchi (peronismo disidente), vicepresidenta de la Comisión de Deportes y vocal en la de Discapacidad, la sanción de una ley en ese sentido, a nivel nacional, tendría mucho que aportar. Si no prospera (aún carece de agenda parlamentaria), es por la "dificultad que tendrían que cumplir los fabricantes en las normas para fabricar talles del 38 al 48". También, por "falta de creatividad de los fabricantes que creen que sólo se puede hacer moda para cuerpos esbeltos y torneados, sin dejar de conocer los inconvenientes económicos que se les plantean".
Mientras tanto, muchos derechos se ven lesionados, consideró. "Como el derecho a vestirse, a ser aceptado como se es, a evitar la discriminación", dijo la diputada nacional.
Quizá sea demasiado optimista pensar que la consolidación de los cambios de paradigmas, que entre otros anuncian cuerpos reales, lleguen más allá de la sanción o no de una ley.
Si la moda de verdad imita a la mariposa monarca, entonces habrá que esperar a que termine su fase de reposo y, como esa oruga, permanezca inmóvil hasta que surjan sus alas. Recién entonces podrá emprender vuelo hacia destinos más favorables que le permitan la expansión de su nueva fisonomía, el abandono de su crisálida.

Georgina Barbarrosa participa del desfile "Talles naturales"

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar

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TELEFE
La Fundación de Prevención y Lucha contra la Obesidad (Funcea) presentará una pasarela con características especiales: el desfile no estará protagonizado por modelos, sino por personas que han luchado o que actualmente sufren de obesidad. "Talles naturales" se presentará mañana en el bar Juana (parque 9 de Julio), a las 18.30. Desfilarán Georgina Barbarrosa, la locutora Daisy May Queen y el nutricionista de Susana Giménez, Daniel Meaglia.

Las entradas anticipadas se venden en Juana o en Crisóstomo Alvarez 476. Ricardo Casacci participa como director del desfile.

Funcea trabaja en la prevención de la obesidad y en la promoción de pautas alimentarias saludables desde la primera infancia. Desarrolla una serie de programas de trabajo que incluye becas, un programa de padrinazgo y capacitación para profesionales que quieran colaborar con la misión de la fundación.

Día Mundial contra la Obesidad

Fuente: http://www.dinero.com.ve


Cada 12 de noviembre se celebra el Día Mundial contra la Obesidad, un problema que provoca al menos 2,8 millones de fallecimientos anuales en el mundo y que afecta más a las mujeres que a los varones, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido a causas emocionales, metabólicas y endocrino-hormonales.

La obesidad es la enfermedad crónica de origen multifactorial prevenible que se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa o hipertrofia general del tejido adiposo en el cuerpo; es decir cuando la reserva natural de energía de los humanos almacenada en forma de grasa corporal,  se incrementa hasta un punto donde está asociada con numerosas complicaciones y condiciones de salud o enfermedades y un incremento de la mortalidad.

El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Para el 2010 alrededor de 40 millones menores de cinco años tenían sobrepeso. Anteriormente se consideraba un problema confinado a los países de altos ingresos, en la actualidad la obesidad también es prevalente en los países de ingresos bajos y medianos.

Mil millones de adultos tienen sobrepeso, y más de 300 millones son obesos. La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Los niños con sobrepeso tienen mayores  probabilidades de convertirse en adultos obesos y, en comparación con los niños sin sobrepeso, tienen más probabilidades de sufrir, a edades más tempranas,  diabetes y enfermedades cardiovasculares, que a su vez se asocian a un aumento de la probabilidad de muerte prematura y discapacidad.

El aumento del consumo de alimentos ricos en calorías sin un aumento proporcional de la actividad física,  produce un aumento de peso. La disminución de la actividad física produce igualmente un desequilibrio energético que desemboca en el aumento de peso.

Recomendaciones de la OMS

Los gobiernos, los asociados internacionales, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado tienen una función crucial en la prevención de la obesidad.

La OMS recomienda, una dieta saludable: reducir la ingesta total de grasas y sustituir las grasas saturadas por las insaturadas,  aumentar el consumo de frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos y reducir la ingesta de azúcar y sal.

Asimismo, la realización de actividades físicas de intensidad moderada durante 30 minutos al día,  reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes,  cáncer de colon y mama. El fortalecimiento muscular y los ejercicios de equilibrio pueden reducir las caídas y mejorar la movilidad de los ancianos. Para reducir el peso puede ser necesaria una actividad más intensa.

El sobrepeso se mide por el índice de masa corporal

El índice de masa corporal (IMC) –peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2)– es un índice utilizado frecuentemente para clasificar el sobrepeso y la obesidad en adultos. La OMS define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30.

Chávez pidió a sus ministros “gordos” que adelgacen


Crédito foto: Reuters


En la reunión con sus ministros, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se tomó un momento para pedirle a sus funcionarios que cuiden su salud.

“Yo ya bajé unos kilos pero me faltan más. (El canciller) Nicolás (Maduro) también. Se llenaba con sándwiches submarinos”, bromeó. “Siempre le digo a todos ustedes, cuídense la salud”, insistió el mandatario a su Ministros, reunidos en el palacio de Miraflores, la sede del gobierno.


Chávez tuvo tiempo para mencionar el estado de salud de cada uno de sus minstros: “(Juan Carlos) Loyo (Agricultura y Tierra) tenía un problemita y lo solucionó: estaba pesando 350 kilos, demasiado gordo. Rafael (Ramírez, de Energía y Minería, y titular de la petrolera estatal PDVSA) estaba gordo y también ha rebajado como 30 kilos. Yo también he rebajado los míos. (Ricardo) Menéndez (Industria) andaba con un problemita por ahí y lo mandé a descansar 3 días para su casa con su mujer y su muchachito Simón”.

El mandatario aprovechó el encuentro para anunciar el arribo al país de las primeras aeronaves chinas Y-8, que sustituirán a los Hérculos de los Estados Unidos. 

Fuente: http://america.infobae.com

Gustaría Wendolee posar con poca ropa. Con Flor Rubio

Fuente http://www.radioformula.com.mx




Grupo Fórmula


9 de Noviembre, 2012
La ex académica Wendolee además de ser una excelente cantante dejó claro que no existen trabas para ella, incluso próximamente podría posar para el lente de una revista dirigida al público masculino.

La cantante y compositora mexicana, Wendolee quien es egresada del reality show de Azteca "La Academia" se pronunció muy contenta por los resultados que ha alcanzado gracias a su talento.

En entrevista para el espacio "Fórmula Espectacular" confesó que el primer sencillo que promocionará de su más reciente material discográfico titulado "Vieja Payasa" tiene dedicatoria y es para una amiga, con la que tuvo serias diferencias.

Indicó, que aun cuando hace muy poco tiempo estrenó la canción y hace dos días el videoclip le ha ido muy bien y rápidamente la gente la adoptó y colocó el tema entre sus favoritos.

Asimismo, rechazó los rumores respecto a que dicha canción la dedicaba a Jenni Rivera "La Diva de la Banda" puesto que al inicio de la canción menciona la palabra "diva" pero recalcó, nada tiene que ver con la popular cantante de música regional mexicana.
Por otra parte la originaria de Torreón, Coahuila.

Abundó sobre su disco y explicó que se trata de la segunda parte de su primer material de estudio al que nombró "Wendolee" y el reciente "Wendolee Parte 2", añadió que "Mentiras y mentiras" es otro de los temas que se desprenden de su más reciente proyecto musical.

En otros temas, la ex académica dijo que formará parte del elenco de los ex participantes que harán una gira, acotó que sus resentaciones serán completamente en vivo.

Además, subrayó que estarán acompañados por una excelente banda y adelantó que recientemente estuvieron en Michoacán para grabar el video de su primer sencillo "Ten Fe".

Para finalizar, dijo que existe la posibilidad de que pose para una revista dirigida a caballeros, anotó que ya están en pláticas y la idea de "ser una de las primeras gorditas digamos, que se atreva a hacer fotografías así" le gusta mucho, puesto que rompería estereotipos que generaron entorno a su persona al considerar que por tener sobrepeso no es sensual.

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Aprende cómo maquillarte si tienes la cara gordita

Fuente: http://www.puranoticia.cl

En el mundo de la moda y la farándula todo está enfocado a mujeres delgadas, desde la ropa, zapatos, accesorios hasta el maquillaje. Es difícil pretender que el maquillaje que copias de las famosas te quede igual. Sus características son diferentes de las tuyas. ¡No tengas miedo y conoce cómo debes maquillarte si eres gordita!

Lo mejor es adaptar el look que quieres conseguir a tu perfil. Por lo general, las mujeres gorditas tienen rostro ancho y ovalado. ¿El objetivo? Afinar el rostro disminuyendo el efecto redondo y definiendo los rasgos.

Los brillos y tonos oscuros son la mejor manera de redefinir el rostro. Para esto, necesitarás la base del maquillaje. Aplica un color oscuro alrededor de todo el rostro: por debajo de los pómulos, la raíz del cabello, la papada, las aletas de la nariz y la sombra de ojos. Crea un contraste utilizando el iluminador sobre la frente, barbilla, contorno de los ojos y nariz. Si tienes ojeras, no olvides aplicar un poco de corrector.

Después de difuminar la base, define los pómulos con rubor, el color que más te favorezca.
Los ojos deben destacar así que el efecto ahumado es tu mejor aliado. No depiles mucho tus cejas o podrías acentuar la forma redonda de tu cara.

Los labios deben ser llamativos. Si tienes labios delgados usa colores fuertes para que parezcan grandes. Si tienes labios gruesos, opta por colores y tonos claros o solo usa brillo.

Fuente: mujer.starmedia.com

viernes, 16 de noviembre de 2012

Revista Belleza XL en Puerto Rico

Tu Revista Belleza XL estará en la Isla del Encanto, Puerto Rico y queremos conocerte.

Estaremos organizando actividades varias para poder compartir la mayor cantidad posible con nuestros lectores.

Si quieres disfrutar de todas las actividades que estaremos haciendo en la Isla del Encanto este Diciembre, envíanos tu nombre, e-mail y teléfono a: contacto@bellezaxl.com 

Gracias.

Reconocimiento a toda la comunidad de tallas grandes

Queremos dar un merecido reconocimiento y aplauso desde Revista Belleza XL a todas aquellas personas emprendedoras que han decidido hacer algo, en lugar de quedarse sentados o callados, endilgando la responsabilidad de sus derechos a otros.

Comunidades en redes sociales, Diseñadores, Concursos de belleza, Modelos, Academias de modelaje, Boutiques, Blogs, Activistas, Periodistas, Profesionales
de la salud, Asociaciones y todo el Universo de personas que hace vida dentro de nuestra comunidad.



No hay mejor manera de hacerles llegar nuestra admiración que con esta frase:

"No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos"

Martin Luther King
 
 

Ellas están orgullosas de sus curvas y nos les importa el que dirán

A estás artistas les gusta su cuerpo como tal y como es.

En noticias recientes hemos visto como las famosas del mundo del espectáculo están optando por tener una figura con curvas. A éstas artistas, ya no les está interesando mucho el ponerse a dieta, sino mantener un cuerpo curvilíneo y sano.

Angélica Vale.


Tal es el caso de la famosa actriz mexicana Angélica Vale, quien recientemente regresó a la obra de teatro 'Mentiras', donde levantó polémica por tener unos kilitos de más tras dar a luz a su pequeña Angélica Masiel. En entrevista 'la Vale'  comentó: "No me importa mi peso, mi doctor me dijo que la niña ahorita necesita más que nunca de todos los nutrientes que le da mi leche y que si me ponía a dieta a lo mejor salía perjudicada y no quiero eso, entonces mejor me nutro. Ya habrá tiempo de ponerme a dieta y bajar esos kilitos; además, ¡yo vendo talento!”.


Khloe Kardashian, Christina Aguilera y Adele.

Otra famosa que se une a la moda de las curvas es Khloe Kardashian, quien en recientes declaraciones dijo: "pienso que los cuerpos con curvas, no sólo se están aceptando más ahora, sino que son una sensación en estos momentos, por lo que muchas mujeres ya no esconden sus curvas, al contrario, las enseñan con gran orgullo". Khloe en estos momentos se encuentra muy a agosto con su cuerpo y ha superado todos sus complejos.

Pese a los desafortunados comentarios del diseñador Karl Lagerfield, apuntando al notorio sobrepeso de  Christina Aguilera, ésta une sus fuerzas con Adele y combaten su padecimiento con fortaleza. Actualmente Aguilera luce un cuerpo prominente, cosa que ha dejado a muchos con la boca abierta, ya que siempre presumió una figura esbelta. En recientes declaraciones Christina dijo: "Trabajan para una gorda, ¡entiéndanlo!".

Mientras tanto la recien estrenada mamá, Adele, a declarado a diversos medios el no estar muy interesada en ser una 'flaca' más, está contenta con su cuerpo el cual cuida pero sin llegar a los extremos. Muchas críticas a raíz de esto se ha llevado la cantante, pero si bien es cierto ella es portadora de la bandera "Valgo por mi talento, no por mi figura", y eso le orgullece a la famosa inglesa.

Lady Gaga y Kim Kardashian.

Una de las exponentes pop más importantes de los últimos años, Lady Gaga, dijo en recientes declaraciones no estar en desacuerdo con su cuerpo y odia la critiquen tanto si tiene algunos kilos de más y finalizó diciendo: "Adele es mucho más grande a comparación mia, yo me pregunto, ¿por qué nadie le dice nada ella, si luce con más sobrepeso que yo?". A partir de esto se ha soltado una polémica por dicha declaración.

Otra de las Kardashian, quien está subiendo de peso como la espuma. Kim Kardashian, recientemente ha subido de 7 a 10 kilos, los cuales está dispuesta a perder, pero no ahora. En días anteriores Kardashian dijo: "Yo creo que todas las personas suelen subir y bajar de peso cuando están en la fase de una relación amorosa cómoda".

La mexicana Salma Hayek y la colombiana Sofia Vergara.


La actriz mexicana Salma Hayek, quien recientemente hizo película 'Here comes the Boom', declaró estar orgullosa de ser una mujer 'rellenita', además de ser amante de la comida, por lo que disfruta de su cuerpo y sus curvas: "Nunca he sido un palito".

Por último tenemos a la protagonista de 'Modern Family', Sofía Vergara,  quien hizo tremenda declaración al decir que no le gusta que su 'trasero' reduzca su tamaño, especialmente cuando lo tonifica porque confesó que en latinoamérica no eres nadie si no posees uno grande.

Ella dijo: "No me molesta que mis senos disminuyan, pero no me gusta que el trasero disminuya. En Latinoamérica si no tienes un trasero grande, eres nadie”.

Fuente http://www.tvnotas.com.mx

Poder femenino y verdaderas curvas

Hay una lucha contra la curva que nos lleva a intentar comprimir el cuerpo en minitallas. ¿Es en realidad un rechazo a lo femenino?

  • Hay una lucha contra la curva que nos lleva a intentar comprimir el cuerpo en minitallas. ¿Es en realidad un rechazo a lo femenino?

Las mujeres reales tenemos curvas. Al igual que la política debería acercarse al ciudadano, la moda debería hacerlo a las mujeres reales y a sus curvas, a la talla 44, a la voluptuosidad de lo femenino, en vez de encorsetarla en ideales escuálidos en los que la carne casi ha desaparecido y el cuerpo aspira a convertirse en un falo sin curvas. La delgadez más allá de lo saludable es un ataque al cuerpo de la mujer. La curva alude a lo femenino: las caderas, los pechos, y es atacado continuamente por una cultura que promueve la línea recta, es decir, las características que aluden al cuerpo masculino. En el imaginario social existen ideales que se asocian a la feminidad y que son, en cierta medida, responsables del malestar femenino. Hay desde hace tiempo una sospechosa lucha contra las curvas que nos conduce a valorar lo andrógino, a proponer líneas rectas y a comprimir la carne en unas mini-tallas donde quizá quepa una adolescente, pero no una mujer. Cabría preguntarse si en esta propuesta cultural de lucha contra la curva no se esconde un rechazo a lo femenino.

Ideal imposible

La mujer libre no es dominable. El deseo de dominarla compensa la dependencia que se ha tenido hacia la figura de la madre y elimina el miedo de que ella no este allí. Curiosamente, ahora que la mujer ha ido conquistando más terreno en el ámbito social, se propone un ideal en muchas ocasiones imposible. El rechazo a las carnes que desborda ese ideal puede relacionarse con la angustia individual y social ante las fantasías de un cuerpo que tiene deseos, apetitos e impulsos incontrolables. La lucha contra la curva es una forma de atacar la conquistas que las mujeres han realizado en el último siglo.

¿Hay que pagar la libertad con disfrutar menos de nuestro cuerpo y encorsetarlo en medidas imposibles? ¿Se proponen en este momento otros modelos que respetan más lo femenino? Parecería que sí. Algunos expertos en moda atribuyen la vuelta de la faja de nuestras abuelas, una faja sofisticada que señala curvas y contiene carnes a la estética de los 50, promovida por la serie “Mad men”. ¿Estaríamos llegando a un punto de no tener que castigarnos por los éxitos alcanzados en el campo social? ¿Se estaría siendo menos exigente con la imagen que se le propone a la mujer porque las conquistas sociales se han frenado con la crisis? ¿Estaríamos aceptando mejor la diferencia y valorando más las curvas porque ya hemos conseguido cierta seguridad social y laboral?

La vivencia del cuerpo está plagada de sensaciones y percepciones que, desde el principio de nuestra vida, se han conformado en un continuo intercambio con la madre, en primer lugar, y después con el mundo. La relación que nuestra progenitora haya tenido con su feminidad será transmitida en cómo nos cuide y determinará la forma en que vivamos nuestro cuerpo, a lo que se sumarán las influencias culturales.

Reconciliación

Sandra estaba frente al espejo desnuda y miraba su cuerpo con amor. Jamás se había sentido tan bien. Recordaba alguna de las escenas que poco antes le habían hecho sentir placer. Cuando él recorría su cuerpo con sus manos, ella sentía que su piel se erizaba, cayendo presa una excitación que acababa dominándola. Aquellas manos iban despacio, recorriendo sus caderas con la delicadeza del que sabe amar y acompañadas de unas palabras que producían en su corazón el mismo placer que las caricias.

Todo lo que ahora disfrutaba no habría sido posible si no se hubiera reconciliado consigo misma. Antes, Sandra se sometía a todos los regímenes imaginables, intentando tener menos caderas. Era cierto que las tenía un poco anchas. ¿Y qué, si marcaban un cuerpo deseable y femenino? Después de una psicoterapia, comprendió que esa insatisfacción era un desplazamiento de lo poco que se valoraba como persona. Cuando cambió su forma de mirarse pudo permitir que un hombre se acercará a su cuerpo de tal forma que le devolviera una imagen imperfecta, pero valiosa. Pudo conseguirlo tras elaborar psicológicamente la identificación con su madre, con la que se llevaba mal porque siempre había sentido que prefería a sus hermanos. El rechazo hacia ella la hacía identificarse con el rasgo que odiaba: lo que su madre rechazaba más de sí misma eran sus caderas.

Poner mucha libido en rebajar las curvas es una manera de evitar enfrentarnos a los conflictos que nuestro psiquismo nos plantea. Puede restar energía para pararnos a meditar en cómo va nuestra sexualidad o cómo nos sentimos. Es probable que vivir bien las curvas tenga relación con sentirnos bien en el destino que hemos imaginado siendo mujer. Con frecuencia, a los hombres les gustan más las curvas. ¿Se somete la mujer a ese cuerpo muy delgado como una forma de rechazo a la curva, porque asocia lo femenino a lo desvalorizado? ¿Estaría imitando el cuerpo masculino en la suposición de que el hombre tiene más prerrogativas? ¿Nos mira el hombre con menos exigencia que lo hacemos nosotras? 

Las claves

  • Algunos expertos en psicología femenina consideran que el deseo de ser reconocidas como deseables hace colocarse a las mujeres en la situación de objetos, más que como sujetos de su propio deseo. 
  • Ellas observan cómo son miradas por los hombres, lo que determina no solo las relaciones entre sexos, sino también la que la mujer tiene consigo misma. 
  • Una sexualidad plana, una sensualidad encorsetada es una forma de dominio. 
  • Estamos alienadas por una mirada cultural y nos conviene reflexionar sobre ella, para valorar lo femenino y defendernos de aquello que atenta contra nuestro cuerpo.

 Fuente: http://www.hoymujer.com

 

 

Bloggers curvilíneas: la moda también viene en tallas grandes

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Foto: elle.com
(Caracas, 13 de noviembre. Noticias24) Si ya hemos aclarado en reiteradas ocasiones que las bloggers son la nueva referencia de la moda y que cada una posee un estilo capaz de imponer tendencias, debemos saber entonces que existen muchísimos tipos de bloggers y que para cada necesidad individual, existe por lo menos un bloggers al cual recurrir. Es por este motivo que hoy hablaremos de algo que muchos no saben y que seguramente les resultará una gran inspiración, las bloggers de tallas grandes.
Para muchos en la moda poseer grandes curvas no estaría bien, pero existe una cantidad de bloggers que no dependen de su peso para ser poseedoras de un inigualable estilo que sin duda deja a muchos suspirando en las calles.
Mas allá de conocer de moda y hablar de tendencias, estas jóvenes conocen su cuerpo y ciertamente saben qué les luce y qué no, siempre sacan partido de sus pros y sin duda minimizan sus contras. Como ley de vida tanto para las más delgadas como para las tallas plus, es imprescindible conocer muy bien las partes de la figura que se van a resaltar, porque de nada te sirve saber de tendencias si no sabes que cosas van con tu cuerpo.
Sin embargo más que conocer detalladamente sus atributos, estas jóvenes hacen uso de su seguridad en todo momento, se sienten cómodas con quienes son y eso se refleja a la hora de vestir. La moda es dura en muchas ocasiones y para nadie es un secreto que los diseñadores siempre diseñan para un patrón de mujer bastante específico, pero romper el patrón y darse cuenta de que todas, independientemente de nuestro estilo de vida, podemos ser partícipes de ella y sin duda crear nuestro propio estilo y por qué no, nuestro propio patrón.
Rosshanna Bracho / missmonroee
Foto: elle.com
Foto: elle.com
Foto: elle.com

Foto: elle.com 
 
Fuente: http://www.noticias24.com

Las actrices reivindican su derecho a mantener sus curvas y no adelgazar

Mila Kunis, Jennifer Lawrence, Romola Garai y un largo etcétera se rebelan contra las dietas a las que deben someterse para conseguir roles cinematográficos

La actriz ucraniana Mila Kunis. / GTRES

La historia es tan antigua como el mismo Hollywood. Una aspirante a estrella que para acariciar la fama debe entregar unos cuantos kilos como tributo. Un rito de paso que al parecer pierde vigencia entre las nuevas generaciones de actrices. La última en dejar en claro que no quiere saber nada de la delgadez extrema en su vida real es Mila Kunis. La ucraniana de 29 años, y actual pareja de Ashton Kutcher, ha recuperado todos y cada uno de los once kilos que tuvo que perder para dar vida a una bailarina de ballet en Cisne Negro.
La gracia le ha costado unos intensos rumores de embarazo, frente a los cuales ha tenido que salir al paso, y una pronta sustitución en su papel de rostro publicitario de la casa francesa Dior. A pesar de que en la firma no reconocen su despido, tampoco desmienten que han fichado a una nueva representante: la actriz de 22 años Jennifer Lawrence. Pero esta última, a pesar de ser poseedora de un físico que difícilmente podría definirse como voluminoso, tampoco tiene ninguna gana de adelgazar.
“En Hollywood soy obesa, se me considera una actriz gorda”, ha declarado la protagonista de Los juegos del hambre a la edición estadounidense de la revista Elle, donde también advierte que no está dispuesta a perder peso por exigencias de un guion. “Nunca me mataría de hambre por un papel.” Entre sus razones, dar buen ejemplo entre las menores.
Cada vez más actrices protagonizan campañas publicitarias y no hay distinción entre ellas y las modelos. Ninguna firma te prestará un vestido de la 38 para la alfombra roja porque la talla de muestra es una 36 tirando a muy pequeña”, se queja Romola Garai
Otra famosa que últimamente ha abordado el tema es la británica Romola Garai. “Mi peso era un gran problema cuando empecé”, apuntó en unas declaraciones a la revista Radio Times. “Era y sigo siendo una muy normal talla 38, pero no se consideraba como aceptable. En parte es porque la moda, el cine y la televisión dependen unos de otros. Cada vez más actrices protagonizan campañas publicitarias y no hay distinción entre ellas y las modelos. Ninguna firma te prestará un vestido de la 38 para la alfombra roja porque la talla de muestra es una 36 tirando a muy pequeña.”
Las veteranas también ayudan a enfrentarse a la presión a las novatas. Emma Thompson rompió en cólera cuando se enteró de que Hayley Atwell, su joven compañera de reparto en Retorno a Brideshead, no probó bocado durante la cena que organizó porque Miramax la había obligado a perder peso para el rol.
La negativa de estas intérpretes a mantener el convenido silencio sobre la obsesión por la delgadez en la industria aviva el debate sobre la representación del cuerpo femenino en los medios. Un tema complejo que polariza opiniones y alberga profundas contradicciones. Mientras en la alfombra roja se festejan curvas como las de Christina Hendricks (Mad Men), las revistas venden más que nunca cuando señalan la celulitis de famosas en biquini. Al mismo tiempo que se admiran las redondeces de la modelo de talla grande Crystal Renn, se mantiene el interés por cada nuevo método de adelgazamiento de moda o se condena a Lady Gaga por ganar peso inesperadamente.
"En Hollywood soy obesa", ha dicho la actriz Jennifer Lawrence. / GTRES
Aunque se observe una tendencia a la normalización de proporciones variadas en el mundo del espectáculo, resulta significativo que la cantante Adele, ganadora de seis premios Grammy , tenga que responder a comentarios de Karl Lagerfeld sobre su figura. O que una actriz de la talla de Kate Winslet constantemente tenga que dar explicaciones en público sobre su cuerpo. “Es importante insistir que la normalidad no es aquello a lo que nos expone”, apuntó Winslet en una entrevista con el Vanity Fair italiano. “Ninguna de mis conocidas tiene una talla XS. Bueno, de he hecho sí, una: mi hija Mia, de 11 años”.
Según la directora del Vogue británico Alexandra Shulman, la clave está en “no elogiar ningún tipo de extremo”. Y en ampliar lo que se considera apto para vender revistas o promocionar películas. Se refiere a las cuestiones referentes al peso, pero también a la “edad y etnicidad”, según ha declarado a The Telegraph.

Fuente: http://elpais.com

Moda de verdad, mujeres reales



Imagen de Rent the Runway

Como la mayoría de las mujeres, Tina Hines tiene su talla y una lista de ropa que realmente le sienta bien: los bolsillos laterales están descartados (hacen que sus caderas parezcan demasiado anchas) y las blusas con el cuello halter son difíciles (necesita llevar sujetador).
Pero, cuando compra a través de Internet, se siente desconcertada. Las modelos suelen ser delgadas como palillos y de pecho plano, a diferencia de ella. “Alguien que tiene una copa A no me ayuda, porque está claro que la ropa le va a quedar de una forma un poco distinta”, dice Hines, de 44 años, que es asesora sobre asuntos personales y profesionales en Franklin Park, Nueva Jersey.
Ahora, el portal de comercio electrónico Rent the Runway ofrece una solución: sustituir a las modelos por mujeres normales y permitir que los visitantes busquen mujeres de determinada edad, altura, peso e incluso talla de pecho para ver cómo le queda ese vestido a alguien similar.
El nuevo enfoque de Rent the Runway es el último ejemplo de minoristas que rechazan la idea de que las mujeres quieren fantasía cuando compran. En lugar de eso, ofrece realidad y se adapta a unas clientas hartas de los retoques con Photoshop, los aerógrafos y el quebradero de cabeza que supone devolver diversas tallas de ropa.
La empresa de nueva creación Me-Ality instala escáneres en los centros comerciales para buscar una correspondencia entre los cuerpos de las mujeres y las marcas de las tiendas. Clothes Horse vende a los minoristas un algoritmo y un cuestionario para que puedan asesorar a los clientes sobre la talla que encajará con la ropa de la tienda.
Rent the Runway, sin embargo, va un paso más allá. Las usuarias del sitio web ya pueden subir fotos suyas llevando la ropa de la tienda (el portal alquila vestidos y accesorios de vestir durante unos cuantos días, a alrededor del 10 % del precio de venta).

Casi 300 mujeres con todo tipo de cuerpos han subido fotos suyas a Rent the Runway llevando un vestido dorado sin tirantes de Badgley Mischka que se alquila por 125 dólares.

Y las mujeres pueden incluir su altura, peso y talla de pecho en las reseñas. Las visitantes pueden realizar búsquedas para encontrar mujeres como ellas, hacer preguntas a otras y optar por ver solo personas corrientes en lugar de modelos.
Rent the Runway ha descubierto que el porcentaje de conversión en el caso de las compradoras que hicieron clic en fotos reales era el doble que el de las que hicieron clic en fotos de modelos.
“Las mujeres son inteligentes: una sabe que, aunque (la modelo) Gisele (Bundchen) sea guapa,no todas tenemos su aspecto”, opina Jennifer Hyman, consejera delegada y cofundadora de Rent the Runway, que tiene la sede en Nueva York y fue creada en 2009.
La tendencia a usar imágenes reales, sin embargo, podría no gustar a algunas de las marcas de lujo que venden a Rent the Runway. “Las marcas de lujo, en mi opinión, no quieren ser accesibles; se trata de un sueño, de una aspiración”, explica Marc Beckman, fundador de Designers’ Management Agency-, que ha negociado acuerdos para los diseñadores Oscar de la Renta y Stella McCartney.
Aun así, la moda de alta costura se está volviendo más inclusiva: Ralph Lauren va a mostrar una modelo de tallas grandes en una campaña publicitaria y Lanvin usa personas normales en una serie de anuncios. A pesar de ello, Hyman recuerda, a propósito de las mujeres de Lanvin: “Las seleccionan, las editan, las retocan; no son reales”.
Casi 300 mujeres con todo tipo de cuerpos han subido fotos suyas a Rent the Runway llevando un vestido dorado sin tirantes de Badgley Mischka que se alquila por 125 dólares.
Entre ellas se encuentra una invitada a un baile de la Marina, otra que posa en una fiesta de la universidad y una tercera que lleva el vestido al Baile Zulú de Nueva Orleans.
“Al vérselo puesto a chicas de verdad, una puede hacerse una mejor idea de cómo va a quedarle el vestido, porque no es una fotografía perfecta ni una modelo perfecta”, indica Laura Sartori, de 24 años, planificadora de mercancías en Bentonville, Arkansas.
En el sito de Rent the Runway, las usuarias pueden hacer preguntas sobre las maniquíes reales: ¿llevaba una faja con eso?, ¿se podrá usar como vestido premamá?
Sin embargo, todo esto podría restar distinción a un artículo de lujo. “No se trata de la chica de al lado, que vive cerca de nosotros y lleva una chaqueta de Gucci, tiene un martini en la mano y está fumando un cigarrillo; se trata de una supermodelo en París, retratada por el mejor fotógrafo posible”, explica Beckman.
Kylie Murray, de 25 años, tuvo sus reservas cuando estaba a punto de alquilar un vestido de lentejuelas de DVF y encontró tantas fotos de otras mujeres con el mismo vestido. “Había una parte de mí que estaba un poco desilusionada”, dice, “porque si cualquiera podía llevarlo, entonces ¿qué lo hacía tan especial?”.
Aun así, Murray, que trabaja en la comercialización de productos en Nueva York, dice que las fotos de mujeres de talla pequeña con el vestido le resultaron útiles y ahora evita los vestidos de Rent the Runway que no tienen muchas reseñas de fotos.

Fuente: elpais.com

jueves, 15 de noviembre de 2012

La curva es la nueva línea

Fuente: http://www.hoymujer.com

La curva es la nueva línea

Modelo Robyn Lawley vestida de Clements Ribeiro para Evans La modelo Robyn Lawley, orgullosa de su talla 44, vestida de Clements Ribeiro para Evans. Foto: Angelo Pennetta. ...
Adele ha sucumbido a los encantos de Clements Ribeiro, la pareja de diseñadores que ha llevado el glamour a las tallas grandes. 

Una primera señal de que la colaboración entre la marca de tallas grandes Evans con los diseñadores Suzanne Clements e Inacio Ribeiro iba a ser un éxito fue el hecho de que Adele escogiera uno de sus vestidos para recoger seis Grammys. Después, el editor de una revista femenina muy importante escogió nueve modelos de Evans para su reportaje de primavera-verano. Pero la prueba definitiva de que algo estaba cambiando en el panorama de la moda XL llegó cuando una clienta llamó a una tienda para elevar una queja inaudita: “¿Se puede saber por qué esa cadena [especializada en tallas de la 42 a a la 60] no puede facilitarme uno de sus vestidos largos de dos piezas, negro y sexy... de la talla 38?”. Sin duda, fue aquel un momento en el que (si la hubieran escuchado) todas las mujeres con curvas a lo Rubens habrían levantado el puño en señal de victoria. Menuda venganza más dulce: unas prendas envidiables en las que no entran las flacas... por delgadas.

Clements, de 42 años, y Ribeiro, de 49, han llamado Swan (cisne) a su línea Evans, de la que acaban de lanzar su segunda colección. De nuevo, han puesto el acento en un estilo glamouroso con ecos vintage. De nuevo, no hay nada condescendiente o vergonzoso en sus prendas. Hay vestidos de encaje tipo corsé y vestidos largos a lo “Mad men” con pretinas elásticas disimuladas. Al trabajar con el equipo de diseñadores de Evans, Clements y Ribeiro también han seguido algunas viejas reglas sobre las tallas grandes: fuerte presencia del negro, mangas favorecedoras, largos sensuales que se interrumpen justo a la altura de la rodilla, nada de botones...

Pero también han derribado una serie de tabúes. Por ejemplo, podemos encontrar un gran abrigo de lana con doble hilera de botones que no debería sentar bien, pero lo hace (y lo mismo cabe decir de las medias mangas y las costuras lisas). Hay una versión más informal del vestido de Adele en los Grammy; y un conjunto de pijama diurno, muy a la moda, con guiños a Stella McCartney. Clements y Ribeiro confiesan que dudaron tres segundos antes de aceptar la propuesta de Evans. ¿Podría dañar su reputación y descolocar a su clientela, mujeres sin ningún problema a la hora de gastarse 750 € en uno de sus suéteres de cachemir? “Estábamos un poco preocupados por cómo podía reaccionar el mundo de la moda”, comenta Inacio Ribeiro, cuyo acento meloso delata su origen brasileño. “Y, a la vez, puedo decir que a mí me daba totalmente igual”, zanja Suzzanne Clements, más áspera y también la más franca de los dos.

El desafío

Lo que más disfrutaron fue el carácter de reto que tenía la idea (hablamos de un mercado tristemente subestimado en su capacidad de reinventarse). “El problema para Evans era que una mujer pueda sentirse acomplejada al entrar a una tienda de tallas grandes. Por desgracia, muchas llegan por exclusión y con una sensación muy deprimente. Se vive como una gran limitación y nosotros estamos intentando cambiar esa idea”, dice Ribeiro. “Pero es una reputación que podría invertirse –interrumpe Clements con vehemencia–.Topshop era otra cosa hace 10 años y fíjate ahora”.

La pareja lleva 20 años casada y discutir para ellos es algo natural. Crearon su propia marca en el 93, y entre 2000 y 2007 fueron los directores creativos de Cacharel. “Al principio, nuestra visión de la moda era completamente diferente, pero fuimos encontrando un lenguaje compartido –explica ella–. Inacio es disciplinado y yo soy mucho más impulsiva. Si quieres que tus ideas permanezcan en una colección no te queda más remedio que luchar por ellas”. Cuando empezaron a trabajar con Evans, Clements le escribió una carta a la cantante Adele. “Nunca creí que realmente le llegaría –confiesa–, pero habíamos oído que estaba haciendo una portada para el Vogue británico. Le escribí y le dije: “Me gustas mucho. Me encantaría diseñar ropa para ti. Llámame”. La mayoría de las “celebrities” no me interesan. No estoy por la labor de vestir a cualquier famosa, pero ella me parece una chica muy “cool”. Y Adele le dijo sí. “Eligió un vestido de nuestro desfile y se lo hicimos a medida. Le gusta el patronaje muy estructurado”.

La pareja habla con pasión de la “big girl” (o “chica grande”), como Ribeiro llama al creciente mercado de tallas grandes. La noche anterior a esta entrevista, en medio del desvelo, Clements pescó una alerta de Google de una clienta encantada con la colección, que acababa de rodar un corto con uno de los trajes de Swan. “Hay chicas de las que nunca has oído hablar que te agradecen lo que haces –dice Clements–. Para nosotros es una novedad porque nuestras clientas suelen ser un poco más secas”.

El “incómodo” cuerpo real

En el Central Saint Martins College, la famosa escuela de moda londinense donde estudiaron hace 23 años, nunca les enseñaron a diseñar para una figura curvilínea. “¡Por Dios santo y bendito, no!”, exclama Clements, y al momento se apresuran a añadir que la colección ha supuesto un largo proceso de aprendizaje. Todos esos “dichosos” pechos y todos los traseros “incómodos” con los que hay que enfrentarse, cuando la mayoría de los diseñadores prefiere trabajar con modelos angulosas, talla 34 española, el estándar de partida. “Hicimos un desastre mayúsculo con rayas horizontales”, rememora ella. “Nos encantan las camisas y no hemos sido capaces de resolver este reto”, añade Ribeiro.

En la colección de primavera-verano había un abrigo rojo y azul que la pareja adoraba pero que, sin embargo, no se vendió bien. “Demasiados fruncidos”, admite Ribeiro. La pareja se conoció el mismo día que empezaban la universidad, en 1988. Al principio, eran “solo amigos”, pero en su primer verano de vacaciones Clements, que es de Surrey, le mandó una postal a Ribeiro invitándose a sí misma a Brasil. Sin esperar la respuesta, voló rumbo a Río y allí estaba Ribeiro esperándola en la terminal de llegadas. Se casaron cuatro años después. “Eso es Suzanne en su máxima expresión”, sonríe Ribeiro. “Jamás se me pasó por la cabeza que no fueras a estar ahí esperándome”, responde Clements.

Contra la endogamia

Desde que crearon su firma, han construido una base de seguidoras fieles, mujeres que admiran lo que la pareja llama con ironía su “torpe alta costura”, esa mezcla tan suya de excentricidad inglesa con lujo sudamericano. Al mismo tiempo, a pesar de los aplausos, siempre han estado discretamente apartados del endogámico negocio de la moda. El hecho de que estén casados y tengan hijos (Héctor, de 14 años, y Violet, de seis) les deja fuera. Más aún: la pareja le tiene pánico a acomodarse. “Trato de que no me importe un comino lo que la gente piensa –confiesa Clements–. Cuando empezamos, la moda tenía que ver enteramente con lograr tu sello. Hoy por hoy no consiste más que en encajar”.

La industria no siempre ha sido amable con ellos. En 2005, perdieron temporalmente su marca tras firmar un mal acuerdo de licencia en Italia. Clements aclara: “Hemos sido víctimas de cosas como el tipo de cambio en la moneda. Y también recuerdo cuando el dólar se devaluó y de pronto nuestra ropa era el doble de cara. Estas cosas pasan y tus beneficios caen”. ¿Han pensado alguna vez en dejarlo? “Pues claro –dice Ribeiro–. Cuando perdimos la empresa fue un golpe durísimo”. Pero su reacción consistió en tomarse un año sabático y viajar por el mundo. Como ejemplo de su actitud vital, en estos momentos están a punto de partir a un viaje con sus hijos en el que, a lo largo de un mes, conducirán por las carreteras que separan Boston de Vancouver. Volverán un par de semanas antes de que la principal colección Clements-Ribeiro esté lista.

¿El mensaje de fondo? La vida es demasiado corta como para preocuparse (en exceso) de los vestidos. Mientras tanto, han sellado la continuidad en la colaboración con Evans y hay planes para más colecciones de diseños de punto y trajes de baño. “Solo estamos en el calentamiento”, sentencia Clements. Les digo que tengo una crítica a la colección actual y es que está compuesta en su mayoría por vestidos informales y prendas sueltas. ¿Qué tal una elegante chaqueta para el trabajo con un corte bonito? ¿Una que quede realmente ajustada? Ribeiro asiente con la cabeza. “Nos encantaría hacer una Jil Sander [diseñadora germana que da nombre a un tipo de prendas de corte minimalista] para tallas grandes. Eso sería extraordinario”. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

Sexo: ¿Por qué las curvas dan tanto placer?

Fuente: http://www.nosotras.com

Femeninas y curvilíneas

Femeninas y curvilíneas

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Somos las primeras en quejarnos cuando cogemos unos kilos de más, somos las primeras en tocarnos las piernas cuando nos sentamos y en taparnos la barriga cuando estamos en bikini. Somos las primeras en quejarnos de nuestra celulitis. Pero no os equivoquéis. También somos las primeras en saber lo mucho que les ponen nuestras curvas en la cama.
Y es que a diferencia de lo que dice el mundo de la moda, la delgadez no es tan  bonita como nos hacen creer. Es más, ¿quién busca la delgadez? Porque que sepamos, Nosotras no. ¿Quién deja de comer para no engordar? Que sepamos, Nosotras no. Y, ¿quién le dice a su chico lo poco que se gusta a sí misma? Desde luego, Nosotras no.
Porque una cosa es lo que hacemos creer o lo que decimos por decir. Pero otra muy distinta es que lo pensemos verdaderamente. No estamos gordas, señores. Tenemos nuestras curvas, que es muy diferente. Obviamente, a diferencia de las modelos de pasarela, Nosotras sí tenemos vida. Las mujeres deben de tener su silueta definida, pero tener silueta. No limitarse a  beber líquidos sin ingerir un poco de carne.
Y si no, que se lo pregunten a ellos. Y que les pregunten también por qué se vuelven locos con nuestras piernas o con nuestro abdomen a la  hora de hacer el amor. ¿Por qué cuando te desnuda se detiene ante cada centímetro de tu cuerpo? Si estuvieses gorda, no lo haría creénos… Y es que la cuestión ya no está en tener un poco más de carne de lo normal. La cuestión está en lo que cada uno y cada una consideramos belleza y consideramos sexy.
Y a ellos, perdonad que os digamos, chicas, les ponen a mil nuestros pechos y nuestro culete. Y cuanto más generoso, mejor que mejor. Siempre proporcionado, claro. Pero qué sería del sexo si no fuese por ese calentamiento previo consistente en sobaros el uno al otro y en besaros cada parte del cuerpo.
Así que quédate tranquila porque le atraes. Y te considera sensual sin estar especialmente delgada. Y es que ya era hora de que alguien lo dijera. Si ellos no se atreven a asumir que una mujer con carnes es mucho más sabrosa, lo vamos a decir Nosotras: la delgadez no pone en la cama. En la cama pone el placer, el deseo y el calentón.
Y no importa necesariamente ser más o menos delgada, tampoco. Importa lo que tú y tu pareja os atraigáis sexualmente. Del mismo modo que a ti te van los chicos altos y atléticos, a él le pueden ir las chicas bajitas y con una 40 de pantalón. El sexy no es rotundo. El sexy es tan subjetivo que todas las mujeres, en nuestra cama, podemos ser sensuales y poderosas. Podemos convertirnos en las reinas del deseo.
Imagen: Jenna Leigh Lingerie.