viernes, 26 de octubre de 2012

Cansadas de los desórdenes alimenticios, modelos se entregaron a la talla grande

Sufrieron el infierno de los desórdenes alimenticios en una industria que no paró de decirles que se veían gordas. Pero hoy brillan como maniquíes “XL”, aunque la gran mayoría muestra, en realidad, una figura femenina sana y natural, sin sobrepeso.



“Cuando me di cuenta que ya no me podía mirar al espejo, supe que algo no estaba bien”, dijo Karolin Wolter a la revista I Love You, en una nota que, citándola, lleva como título “Cuando me dieron la categoría de (modelo) de talla grande, fue el día más feliz que puedo recordar”.

Wolter, al igual que varias modelos que no quisieron ver sus carreras truncadas por no mantenerse en el peso que la industria les exigía, contó al medio alemán su historia de cómo se convirtió en una peculiar modelo “XL”. Esto, porque en la actualidad, pesa apenas 52 kilos, mientras mide 1,81 cm.

Tras trabajar durante tres años en Nueva York, para Marc Jacobs, Lanvin o Yves Saint Laurent, esta alemana dice haber aprendido un montón de cosas que recuerda con alegría. Sin embargo, asegura, no volvería a pasar por esa época de nuevo.

“Me fue muy bien, pero aún así, mis agentes me decían ‘ya sabes Karolin, la próxima temporada vienen los shows de primavera/verano, así que tienes que estar más delgada”, comentó la modelo, quien, para ese entonces, pesaba 57 kilos, lejos de los 62 que tenía antes de comenzar su carrera en las pasarelas.

“Ahora, cuando veo mis primeras fotos no puedo creer lo bien que me veía. Peor aún, no puedo creer que de verdad creía que estaba gorda”, recuerda Karolin, relatando con tristeza cómo en ese entonces,  no podía siquiera imaginar que alguien en toda la industria de la moda pensara que ella se veía bien tal cual era.

Según explica, en esa época perdió sus hábitos de alimentación. “No sabía si tenía hambre o de qué tenía hambre”.

La presión se hizo cada vez más grande. Rendía en el trabajo, pero sola, en su casa, no aguantaba la ansiedad de sentirse en un cuerpo que no debía, y siendo constantemente juzgada.

Cuando no pudo ver más su reflejo en el espejo, decidió renunciar. Le avisó a sus agentes y se fue un tiempo a replantearse su vida a Los Alpes, para regresar a fines de 2011 con una decisión: convertirse en modelo de tallas grandes.

“De ninguna manera. No eres lo suficientemente grande”, le dijeron. De hecho, tras un período sin encontrar trabajo, debió ponerse relleno para verse según los parámetros “XL” de las revistas.

Con esfuerzo y ganándose la fama entre las agencias, Karolin logró hacerse conocida como modelo “pluz-size”, categoría que, dice, le encanta. Lo curioso es que al momento de recibirla, perdió inmediatamente dos kilos.

Según explica, esto se debió a que “la presión se había ido” y sus hábitos alimenticios volvieron a ser normales. “No tengo idea de lo que va a pasar conmigo en la industria de la moda. Ya no me presiono (…) Aún así, he ganado más en estos últimos tres meses que nunca antes. Simplemente no  hay reglas. No se trata de cuán grande o delgada seas, o en qué categoría estás.  Se trata de cómo te enfrentas. Si estás cómoda con tu cuerpo, puedes vender casi cualquier cosa”, concluyó.

Las otras que dijeron “¡basta!”

Tara Lynn es una mujer orgullosa de sus 84 kilos, que son peleados por las mejores revistas de moda del mundo.

Pero para llegar hasta aquí, la modelo pasó por bullying adolescente y trastornos alimenticios, que si bien la ficharon para las agencias de modelaje, dejaron su cuerpo débil. Supo detener su autodestructiva rutina con la comida y recuperó su peso normal, para arrasar hoy como rostro de la industria.

Otra que siguió sus pasos fue la hermosa Crystal Renn, quien hoy se perfila como la modelo “talla XL” mejor pagada.

A sus tiernos 14 años, y obsesionada con el mundo del modelaje, se sometió a dietas poco saludables. Pero, como dice, tomó conciencia y recuperó su peso, para lucir su talla 46 en las mejores pasarelas y portadas de revistas. “Soy una mujer con curvas y eso no se puede obviar. Las chicas tienen que ser capaces de mirarme y pensar ‘es guapa. Yo podría ser como ella’”, ha comentado.

En el caso de Kate Dillon, modelo de Gucci y Nine West, fue una gastroenteritis la que le sacó la venda de los ojos. Había estado enfrentando constantemente el rechazo en sus trabajos por ser considerada gorda, a pesar de que apenas comía. Tras enfermarse, una compañera de pasarelas le dijo que se veía estupenda con su look post hospitalización. Ese día marcó un antes y un después en su carrera y hoy es una de las modelos de “talla grande” más exitosas del mundo. 

Fuente: http://www.emol.com

Las nuevas medidas para el prototipo de belleza


 
Las nuevas medidas para el prototipo de belleza
Modelo Tara Lynn
Las curvas y los kilos parecen adueñarse de las pasarelas, ahora cada vez más lejos de los huesos.
Publicado: Domingo, 7 de Octubre del 2012, a las 18:22 hrs.

Por: Agencias
Agencia: Tabasco HOY

Buenos Aires, Argentina

Mujeres reales, mujeres normales… El nombre no importa. Lo que sí importa es que cada vez son más las modelos que sin pudores muestran sus cuerpos redondos, curvilíneos y plenos de formas. Con poca ropa desde las tapas de revistas o elegantes desde las pasarelas, las modelos XXL parecen imponerse como nuevo prototipo de belleza.

Lejos de la extrema delgadez que hizo furor en los '90, donde el culto al raquitismo era una constante, el talle 42 rompe los cánones establecidos y se destaca desde las catwalks mundiales en la piel de estas hermosas damas. Una demostración más que definitiva de que la sensualidad no es una cuestión de peso

Conocelas 

Auténticos íconos de la nueva moda, sus nombres cada vez suenan más fuerte en las elecciones de diseñadores de la talla de John Galliano, Adolfo Dominguez y Jean Paul Gaultier y de marcas como Gucci o Versace.

Tara Lynn. 

Una de las modelos más cotizadas del este momento, destila erotismo por sus poros. Luego de vencer una obsesión por la delgadez que la hizo bajar una gran cantidad de kilos en muy poco tiempo y que le trajo consecuencias físicas y mentales, decidió volver a su peso habitual. Desde las páginas de la revista Elle francesa se la vio desnuda y sexy, luciendo su seguridad personal por sobre todo.

Crystal Renn. 

A los 14 años, esta impactante mujer norteamericana fue descubierta en una calle de su pueblo natal por un "coolhunter" o 'cazador de bellezas'. A partir de ese momento, las 600 calorías diarias fueron su única meta y las culpables de que perdiera su cabello y su humor. Hoy, a los 24 años, se la ve espléndida y feliz sonriendo desde el catálogo de la agencia Ford (una de las más importantes del mundo) con su recuperado talle 46. 

Jordan Tesfay. 

Conquistó Nueva York siendo la imagen de portada de la revista MODE.  A los 30 años, lucha incansablemente por romper el esquema que valora el ser delgada por sobre todo y se muestra en ropa interior y sin pudores. Desde su sitio web define su cruzada: "Podemos cambiar la idea de lo que es un cuerpo perfecto y crear un nuevo standard de belleza".

Fuente: http://www.tabascohoy.com

La imagen no lo es todo

Thinkstock

¿Nos estamos acostumbrando a ser superficiales y a trabajar más por nuestra apariencia que por lo que llevamos dentro?
Si a la pregunta de qué cosas cambiarías de tu físico eres de los que tienes una lista de más de cuatro partes de tu cuerpo, es probable que seas de los más vulnerables ante la presión social, por ello te recordamos que ante cualquier tendencia lo que debe primar es tu propia esencia.
Los prototipos se han convertido en todo un problema generacional, porque hay mamás que regañan a sus hijos por estar pasados de peso, o por no lucir como los de sus amigas, es entonces donde entra a jugar la conciencia y nos preguntamos: ¿valdrá más el físico que el intelecto? pues ante esta interrogante tan común en los jóvenes no hay mejor manera de responder, que confirmando que ese valor lo damos nosotros mismos.
La belleza no debe ser estereotipada, puesto que no existe un solo tipo, sino varios y estos dependen de cada persona. Puedes ser bello por fuera, tener ojos claros, cabello rubio, cintura perfecta, incluso parecer salida de una casa de muñecas pero a la hora de la verdad y puestas las cartas sobre la mesa, nadie es feliz si no se siente en paz consigo mismo, y esa paz a su vez solo la alcanza, quien se acepta como es.
Los trastornos alimenticios son muestras de que algo anda mal, de acuerdo con un estudio realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, en nuestro país el 17,4 % de los jóvenes tiene una distorsión de su imagen.
Para ser feliz y exitoso no es necesario ser alto, delgado, con senos grandes o piernas firmes, pues eso de que el paraíso se alcanza con una figura escultural pasó a un segundo plano. Cada vez son más los que creen que vivir de las apariencias no tiene sentido, pues ser natural está recobrando su importancia.
Según Sandra González, psicóloga de la Universidad del Norte, forjar el carácter y ser autónomo en la elección del estilo de vida que se quiere llevar es primordial para superar sin problemas el peso social que representa el no encajar en un grupo determinado.
Que si no me queda bien no salgo, que si la talla adecuada es la más pequeña, que si peso más de 50 kilos soy un hipopótamo, son algunos de los reproches más populares entre las jóvenes que insisten en conservar la esclavitud a la dieta, como un sagrado ritual de belleza, sin darle el valor que se merece la salud.
“Los jóvenes deben discernir entre lo que se adapta a su personalidad, y lo que por más que quieran intentar, no es compatible con su nivel, tanto educativo, como social”, explicó la experta.
El amor propio, aunque suene a chiclé, es la única salida victoriosa que podemos encontrar a la encrucijada comercial en la que nos encontramos, en la que las vitrinas de los centros comerciales tratan de vendernos la idea de un estilo de vida europeo, de tallas esbeltas al que no pertenecemos, ¡somos latinos! y como tal debemos querernos.
Facebook
Hasta las redes sociales están sirviendo de plataformas para que los jóvenes manifiesten su rechazo frente a los estereotipos físicos, tal es el caso de la Fan Page llamada ‘El amor no está en lo físico, sino en el corazón’ la cual cuenta con 12.928 ‘Me gusta’.
El concepto
Muchos estereotipos de belleza tanto en hombres como en mujeres han traído consigo perjuicios, problemas de salud y fanatismos por métodos que en muchos casos han terminado en muerte.

Fuente: http://www.elheraldo.co

Famosas con curvas millonarias: kilos de oro

 Foto: Getty Images Christina Aguilera.
Foto: Getty Images
Christina Aguilera podría embolsarse tres millones de dólares si accede a ser imagen de la web 'The big and the beautiful'. Hasta aquí todo normal pero no se trata de una oferta sin más. La mencionada web, se trata de un portal para buscar pareja destinado a mujeres con curvas, mujeres reales. Y desde la web, han pensado que Christina Aguilera sería la mujer perfecta para encarnar a su perfil de usuarias. ¿Aceptará la cantante? ¿Están de moda las curvas?
CELEBRITIES SIN COMPLEJOS
Ahora que en muchos medios se comenta el notable aumento de peso de Christina Aguilera, la oferta de la web 'The big and the beautiful' a la jurado de 'The Voice', supone un salto cualitativo en la imagen que teníamos de las celebrities. Llegaron las curvas y se acabaron los complejos.
El reinado de las modelos de tallas minúsculas parece haber sucumbido a la imagen de mujeres con pecho, caderas y piernas, mujeres sexys que no tienen complejos y lucen curvas sin miedo. Jennifer Lopez, Kim Kardashian o Beyoncé son sólo algunos de los ejemplos y siempre aparecen en las listas de las mujeres más sexys del mundo. Vestidos ultraceñidos, cortos o faldas con grandes aberturas: todo vale a la hora de enseñar. ¿Quién dijo miedo?

Fuente: http://vidayestilo.terra.es

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mujeres aburridas de lucir perfectas

Famosas le declaran la guerra a la perfección
 
Bellucci prefiere no estar preocupada por cómo luce. (Archivo / AP)
Por Agencia EFE
La última famosa en declararse encantada de "liberarse de su belleza" ha sido la actriz Mónica Belluci que en su último proyecto ‘Rhino Season’ interpreta a una mujer canosa y arrugada, un papel que define como "refrescante" porque le ha permitido actuar y no estar constantemente preocupada por estar guapa.
Otras celebridades van más allá y difunden a través de las redes sociales fotografías suyas sin maquillaje o recién levantadas; es el caso de Katy Perry o Rihanna, ambas tan conocidas por sus éxitos musicales como por su belleza, pero que no han renunciado a mostrar su aspecto más familiar en Twitter o Instagram.
Lo que en la época del ‘star system hollywodiense’ hubiera sido todo un sacrilegio, hoy en día es agradecido por los espectadores, en especial las mujeres, que se alegran de que los personajes públicos hayan perdido parte del halo de perfección que los rodea y sean un poco más mundanos.
Mujeres de verdad
Esta evolución en la imagen de las celebridades se aprecia también en la evolución que ha experimentado el mundo editorial, se ha pasado de revistas con reportajes amables en las que se trata de elegir la imagen más agraciada a cabeceras que tratan de destacar el ‘michelín’, la pose desafortunada o el vestido menos adecuado.
Lejos de esta búsqueda constante del defecto, las propias famosas reivindican una imagen más cercana a la realidad, frente a la dictadura de la juventud eterna y las siluetas perfectas.
Una de las primera actrices en abanderar el derecho a las curvas fue Kate Winslet, que llegó a denunciar a una revista -y ganó- por asegurar que había acudido a un dietista para perder peso.
"Creo fervientemente que las curvas son naturales, femeninas y algo real. Sigo pensando que las mujeres pueden creer en ellas mismas por lo que llevan dentro y no sentir una increíble presión para estar delgadas de forma no natural", señala la protagonista de ‘Titanic’.
Muchas han sido las que se apuntan al carro de las curvas, pero pocas son las que en las alfombras rojas no luzcan una figura esbelta y cuidada. Y es que la cruda realidad es que Hollywood "no perdona que seas fea o gorda", según declaró la actriz Eva Mendes.
Llegan las caras lavadas
Twitter e Instagram han servido a muchos personajes públicos para mostrar al mundo que no son perfectas, no solo pueden tener curvas, sino que como casi todo el mundo tienen ojeras, una piel con imperfecciones y visten de andar por casa. Aunque fueron las revistas de moda las que abrieron la veda.
En el acelerado mundo de la moda, donde lo que hoy es tendencia mañana es viejo, las revistas marcan el paso. En este caso fue la edición francesa de ‘Elle’ la que en abril de 2009 mostró a Eva Herzigova, Mónica Bellucci o Sophie Marceau sin rastro de maquillaje. En el caso de la edición española, las escogidas fueron la periodista Sara Carbonero y las actrices Paz Vega y Elsa Pataky.
Años después, en octubre del 2011, sería la controvertida Lady Gaga la que mostraría al mundo su cara sin maquillaje en la portada de ‘Harper's Bazaar’, una imagen que dio la vuelta al mundo ya que era la primera vez que el mundo veía con claridad cómo era la excéntrica y nueva reina del pop.
Iniciativas de corte similar a parte, en la era del Photoshop y el desfile diario de alfombras rojas de premios y galas -donde vestidos, peinado, maquillaje, joyas y accesorios están escrupulosamente ensayados-, la cara lavada y la ropa de andar por casa han resultado ser uno de los 'looks' más revolucionarios e irreverentes.

Fuente: http://www.elnuevodia.com

martes, 23 de octubre de 2012

Insólito: le hicieron Photoshop para que parezca más "gorda"

 Fuente: http://tn.com.ar

A la modelo Karlie Kloss le "borraron" las costillas para que su torso parezca más "normal". Las fotos del antes y el después.
Karlie Kloss es una de las supermodelos más demandadas por la industria y una de las más criticadas por las organizaciones que concientizan sobre la anorexia y demás desórdenes alimenticios.
Como muchas otras, Karlie, de 20 años, es altísima y muy flaca: mide 1,80 y pesa 55 kilos. Medidas: 81-58-87.
A pesar de que estos números valen oro a la hora de ser elegida para la pasarela, su delgadez no fue bien recibida en la revista francesa Numéro.
En una sesión de fotos para la edición de octubre, los editores decidieron photoshopear una imagen de ella en la que se le ven las costillas de una manera llamativa, quizás, por la pose. 
Acá el antes y el después:
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El fotógrafo Greg Kadel, a cargo de la sesión, se mostró enojado por esta movida de la revista. Así lo refleja un comunicado que emitió su estudio:
"Greg está conmocionado y consternado de que sin él saberlo, Numéro se haya encargado de retocar sus imágenes originales. Greg se destaca por sus obras de arte originales y no sólo no tenía conocimiento del retoque de la revista, sino que además encuentra la modificación de Karlie inaceptable e innecesaria".
No es la primera vez que Kloss se ve involucrada en un escándalo relacionado a su peso. En año pasado, la revista Vogue de Italia tuvo que eliminar esta foto de su sitio web porque, increíblemente, estaba siendo utilizada por sitios pro anorexia como un ejemplo a seguir.






























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La ‘gorda’ ya no se calla

Harta de recibir correos hirientes sobre su figura, esta presentadora de televisión hizo un alegato en directo que ha dado la vuelta al mundo

 
 
 
A Jennifer se le hincharon las narices. Esta presentadora de una pequeña emisora local de La Crosse (52.000 habitantes, a orillas del Mississippi, en el estado de Wisconsin) había estado preparando, como de costumbre, el informativo local de las 8 de la mañana. Al abrir su correo, encontró un nuevo mensaje de Kenneth Krause, un abogado entusiasta del fitness, como llaman los americanos a machacarse en el gimnasio entre elípticas, pesas y abdominales de repetición. En el mail, Krause le acusaba abiertamente de constituir un mal ejemplo para la juventud, para los niños que, antes de ir a la escuela, la veían, sonrosada, rolliza y oronda, embutida, como de costumbre, en amplios vestidos y chaquetas que a duras penas lograban disimular su generosa figura.
Jennifer Livingston meditó su respuesta y la soltó en antena, en directo, atragantándole los cereales del desayuno a más de uno. Su alegato duró cuatro minutos de reloj. La gorda decidió no volver a callarse. «La verdad es que tengo sobrepeso. Puedes llamarme gorda. ¿Crees que no lo sé?, ¿crees que tus crueles palabras están descubriendo algo que no sepa o que no vea? Usted no me conoce. Usted no es amigo mío. Usted no forma parte de mi familia», se desahogó la adiposa presentadora contra el musculoso Krause.
Jennifer Livingston había roto un dique silencioso, el estigma del gordinflón condenado al silencio y a soportar sin quebrar el gesto la cantinela «gordito relleno, con pan y veneno...» en todos los recreos. Adiós a las mofas y befas y al recochineo general de figuras menos generosas al sentarse en el plaza de un bus, adiós a las miradas aviesas de las dependientas que detienen el horizonte del mundo en la talla 42.
No era la primera vez que Jennifer Livingston recibía mensajes hirientes referidos a su figura. Sin embargo, por primera vez alguien la acusaba de ser un mal ejemplo para la juventud. Estados Unidos, en uno de esos movimientos pendulares tan característicos del paradigma de la sociedad de consumo, disputa en estos últimos años una cruzada contra el sobrepeso, la morbidez y la obesidad. Sí, en Estados Unidos, en el país de las raciones triples, los batidos hipercalóricos y las bebidas superazucaradas, en la nación de la sobreabundancia y el desperdicio, han decidido que ha llegado el día de apretarse el cinturón.
«¿Se considera usted un ejemplo apropiado para los jóvenes de esta comunidad? ¿para las niñas en particular?» , preguntó Krause a Livingston. «La obesidad es una de las peores decisiones que una persona puede tomar y uno de los hábitos más peligrosos para la salud. Le dejo esta nota esperando que usted reconsidere su responsabilidad como personalidad pública local y presente y promueva un estilo de vida saludable». Livingston, como una olla a presión de 37 años, reventó en antena. Hace diez años, la cosa no hubiera pasado de ahí, la rabieta de una presentadora en una pequeña emisora local. Y punto.
Adalid de los michelines
Pero Mike Thompson, su marido, y también empleado en la emisora, publicó el comentario en una red social. La reacción no se hizo esperar y las adhesiones se propagaron a la velocidad del rayo.
Todos los gordos del mundo habían encontrado su adalid. Miss Livingston era la portavoz de las lorzas y las cartucheras, la representante de los michelines y las barriguillas encarceladas, de la piel de naranja oculta y de los glúteos más allá de la norma. Jennifer era el Quijote contra los molinos de viento de las dietas, de los Dukan y los Montaigner, del recuento calórico y la ingesta disociada, del sirope de savia y la dieta de la alcachofa y de tantos y tantos secuestradores del apetito.
«A todos los niños que están ahí fuera y que se sienten perdidos, que están luchando con su peso, con el color de su piel, su preferencia sexual, su discapacidad, incluso con el acné en su cara, escúchadme. No dejéis que los matones acaben con vuestra autoestima. Aprended de mi experiencia. Las crueles palabras de algunos no son nada en comparación con los gritos de muchos», espetó Livingston. Orgullo frente a opresión.
En Estados Unidos, la obesidad ha adquirido rango de auténtica epidemia. Figuras como Michelle Obama, la primera dama del país, han emprendido una cruzada a favor de una alimentación saludable para los niños. Ella cultiva su propia huerta en la Casa Blanca.
 
Fuente: http://www.lasprovincias.es

Con 1’80 de altura y 52 kilos de peso, convertida en modelo de tallas grandes

Modelos y anorexia

Con 1’80 de altura y 52 kilos de peso, convertida en modelo de tallas grandes

"No podía ni mirarme en el espejo y supe que algo iba mal"

La modelo Karolin Wolter se vio obligada a convertirse, por su propia voluntad, en modelo de tallas grandes con 1’82 metros de altura y solo 52 kilos de peso. La presión a la que se vio sometida para que perdiera peso constantemente pudo con ella y decidió volver a su peso normal, “cuando me di cuenta de que no podía mirarme en el espejo supe que algo iba mal”.

Karolin Wolter decidió hacerse modelo de tallas grandes

Según informa el diario Daily Mail, después de tres años trabajando como modelo en Nueva York Karolin decidió dar un giro a su carrera y convertirse en modelo de tallas grandes. ¿Los motivos? La presión constante que recibía para que perdiera peso.
Karolin mide 1’82 metros de altura y pesaba solo 52 kilogramos, pero aún era presionada para que adelgazara aún más. De esta manera, la modelo decidió volver a su peso normal y convertirse en modelo de tallas grandes, “cuando me di cuenta de que no podía mirar en el espejo más, yo sabía que algo andaba mal", escribió en un ensayo para una revista.
“Me iba muy bien”, cuenta, “pero mis agentes me decían, para la temporada primavera-verano deberías estar más delgada”. “En ese momento yo honestamente pensaba que era normal pesar menos de 55 kilos”, continúa, “ahora no lo puedo creer”.
Después de tres años trabajando como modelo para firmas como Marc Jacobs, Lanvin, e Yves Saint Laurent, Karolin decidió tomarse un descanso para replantearse su vida y recuperar sus hábitos alimenticios. Un año mas tarde recuperó su peso normal y les informó a sus agentes de que trabajaría de nuevo pero, según sus términos.

Fuente: http://www.telecinco.es

martes, 16 de octubre de 2012

Cómo el ambiente de un restaurante nos hace comer más


Comida rápida
La luz brillante, el ruido y la prisa de los establecimientos de comida rápida nos hacen consumir más.
La luz brillante y el ruido de un establecimiento de comida rápida influyen en la cantidad de alimento que consumimos. En un restaurante más refinado y tranquilo comemos menos, revela una investigación en Estados Unidos.
Los científicos de la Universidad de Cornell, Nueva York, y el Instituto de Tecnología de Georgia, querían investigar cuál es el impacto del ambiente de los lugares donde comemos en el número de calorías que consumimos.
Para llevar a cabo la investigación sometieron a varios participantes a dos experiencias distintas de comida.
El profesor Brian Wansink y su equipo convirtieron la mitad de un conocido restaurante de comida rápida en Illinois en un establecimiento de "alimentación refinada".
Analizaron cuántas calorías consumían los participantes en cada uno de los ambientes: el de comida rápida, con decoración amarilla y rojo, luces brillantes, música de rock a volumen alto y prisa y el ambiente más refinado y tranquilo, con luces a media luz y música instrumental de jazz a volumen bajo.
En ambos ambientes ofrecieron a los participantes el mismo menú del restaurante de comida rápida.

Más rápido, más comida

El estudio, publicado en Psychological Reports, encontró que en el ambiente relajado y más sofisticado los individuos consumieron, en promedio, 175 calorías menos.
Según los investigadores, "un ambiente de restaurante más estimulado y energético provoca que la gente coma en exceso porque se le alienta a comer más rápido".
"Pero si la atmósfera del restaurante provoca que la gente se sienta más relajada y pase más tiempo disfrutando su comida esto conduce a que coma menos".
Tal como expresan los autores, el hallazgo pone en entredicho la noción de que en un restaurante refinado consumimos más porque la atmósfera relajada nos permite quedarnos más tiempo que en un establecimiento de comida rápida.
"Estos resultados indican que suavizar las luces y la música de los establecimientos conduce a que la gente coma menos, goce más su comida y gaste exactamente el mismo dinero"
Psychological Reports
El doctor Wansink explica que la luz y el ruido parecen influir en el consumo de alimentos porque tienen un impacto en el tiempo que pasa un individuo comiendo.
"Con música de rock pesado tenemos la urgencia de comer rápidamente", afirman los autores.
Además, se ha demostrado en los estudios de psicología de la alimentación que las luces brillantes y los colores rojo y amarillo también pueden crear una atmósfera agitada y frenética que hace que un individuo coma más y más rápidamente.
Los expertos creen que los productos que se ofrecen en los establecimientos de comida rápida están contribuyendo a la epidemia de obesidad por sus grandes porciones y la cantidad de calorías que contienen.

En calma

Lo que no se sabía hasta ahora es qué ocurre cuando esta misma comida se consume en un ambiente más calmado y tranquilo.
Para el estudio los participantes, que eran los clientes habituales del establecimiento de comida rápida, eligieron en qué parte del restaurante querían sentarse: el área "refinada" o el área normal.
Comida
La gente que gasta más, no necesariamente come más.
Los investigadores llevaron un registro del tiempo que pasaban comiendo y la cantidad de comida que consumían.
Asimismo, pidieron a los participantes antes de irse que calificaran la calidad de los alimentos que habían comido.
Algo que sorprendió a los investigadores fue que aún cuando los sujetos del área refinada ordenaron, en promedio, más alimentos (muchos pidieron, por ejemplo, un postre), en general consumieron menos calorías.
Además, a pesar de comer menos, los clientes del área refinada calificaron su experiencia y su comida de "más agradable".
Estos resultados, dicen los investigadores, ofrecen información valiosa para los restaurantes y la población general: si quieren consumir menos calorías y gozar más sus alimentos hay que comer más lentamente y reconocer cuando se está satisfecho.
Y el mensaje para los restaurantes, dicen los autores, es que "a diferencia de lo que se cree (de que la gente que gasta más come más) estos resultados indican que suavizar las luces y la música de los establecimientos conduce a que la gente coma menos, goce más su comida y gaste exactamente el mismo dinero".

Fuente: http://www.bbc.co.uk

lunes, 15 de octubre de 2012

Tras vencer a las tabacaleras ahora apuntan a la industria de alimentos


papitas
Los abogados que demandaron a las grandes tabacaleras de Estados Unidos y ganaron, ahora están enfocados en la industria de alimentos. La editora del programa Newsnight de la BBC, Susan Watts, entrevista a uno de ellos para preguntarle por qué escogieron esta pelea en particular.
A Don Barrett le gustan los contrincantes poderosos y ricos. Se trata del abogado que batalló durante una década para lograr que las grandes empresas tabacaleras admitieran que sabían que los cigarrillos eran adictivos y que, como consecuencia, debían pagar los gastos médicos de las víctimas, un caso que a la postre fue llevado al cine con la película "The Insider" (El informante).
Él y sus colegas eventualmente lograron un acuerdo que le costó a la industria de los cigarrillos la astronómica suma de más de US$200.000 millones. La demanda hizo que Barrett se convirtiera en un hombre muy rico. Sin embargo, asegura que no es por la búsqueda de dinero que ahora está apuntando su artillería a la comida rápida.
"Tengo 68 años. Francamente, no necesito el dinero, el ejercicio del derecho ha sido bueno conmigo", explica. "Este es mi trabajo, pero en este caso tenemos la oportunidad de ayudar realmente a las personas. No estamos diciendo que la industria de la alimentación sea igual a la del tabaco, que mata a 500.000 estadounidenses al año, pero sí hay una epidemia de obesidad que está afectando la salud de los habitantes de este país".
Barrett forma parte del grupo de abogados que ha presentado demandas contra los representantes más importantes de la industria alimenticia en EE.UU.
Estas no son las primeras demandas que atacan a las compañías que procesan alimentos. Durante casi una década, abogados estadounidenses han realizado diversas solicitudes para persuadir a las cadenas de comida rápida a producir alimentos más sanos y nutritivos. Sin embargo, estas demandas recientes están siendo vistas como las más agresivas a pesar de su simplicidad.
Don Barrett
Don Barrett insiste que más allá de ganar mucho dinero -como en el juicio a las tabacaleras- su motivación es "ayudar a la gente".
El caso de Barrett contra los grandes procesadores de alimentos, conocidos en inglés como los "Big Food" es que las compañías están tergiversando la presentación de sus productos, promocionándolos como "naturales" o "saludables", cuando de hecho -asegura- no son tal cosa.
Su misión es hacer que se ajusten a las leyes vigentes. Según él, los reguladores han sido demasiado débiles para hacerlas cumplir. Afirma que la Administración Federal de Alimentos y Drogas (FDA, por su sigla en inglés), que supervisa la seguridad alimentaria en EE.UU., ha estado simplemente escribiendo cartas de advertencia, lo que, él piensa, no es suficiente.

Orgullo sureño

Tomando el sitial de honor en la pared de la oficina de Barrett en Lexington, Misisipi, hay una réplica de la bandera que llevó el décimo primer regimiento de infantería de Misisipi en los tiempos de la Guerra Civil. Barrett dice que, como la mayoría de los sureños, él tiene una debilidad por sus antepasados, que "lucharon tan valientemente contra abrumadores números y recursos, para defender lo que creían era correcto".
Por lo que él está luchando, dice, es por la libertad de las personas para tomar una decisión.
"Nadie está tratando de decirle al pueblo estadounidense lo que tiene que comer o lo que puede comer, los estadounidenses pueden tomar esas decisiones por sí mismos. Todo es cuestión de libre elección. Para tener la libre elección tienes que tener la información exacta. Eso significa que Big Food, las empresas de alimentos, tienen que empezar por decir la verdad sobre lo que hay en su producto. La ley así lo requiere".
Mujer obesa
Dos tercios de los estadounidenses mayores de 20 años son obesos o tienen sobrepeso.
Ve similitudes con las demandas que presentaron a las tabacaleras. "Un paralelo es que los estadounidenses asumen que si un producto está a la venta legalmente, entonces estas personas están diciendo la verdad acerca de este producto. Si es de venta legal, tiene que estar bien, de otro modo el gobierno tendría que haber hecho algo al respecto. Y eso es lo que pensaban acerca de los cigarrillos".
Una de las cosas que lo molesta son los estratosféricos niveles de obesidad entre los jóvenes estadounidenses. A pesar de que la tendencia al alza se está desacelerando, alrededor de dos tercios de los estadounidenses mayores de 20 años son obesos o tienen sobrepeso, de acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por su sigla en inglés).
Azúcares ocultos en los alimentos procesados, dice, son parte del problema, y las etiquetas erróneas son clave. Cita un ejemplo: el yogurt de la empresa de alimentos Chobani Inc, que contiene "jugo de caña evaporado" como ingrediente.
"Si usted es la madre de un niño diabético o la madre de un niño que es obeso, las etiquetas importan. Usted busca azúcar en las etiquetas, y no hay nada allí. Lo que tienen es "jugo de caña evaporado". Eso suena algo vago, y de alguna manera sano y natural.
"Jugo de caña evaporado si usted vive en el sur de Luisiana o en Cuba se entiende lo que es, eso es azúcar... Las leyes han estado allí por siempre. Y son muy claras. No se puede llamar a un producto por un eufemismo".
La compañía dijo a Newsnight: "En Chobani hemos construido nuestro negocio siendo auténticos y transparentes y apoyamos completamente a nuestros productos y siempre estamos escuchando a nuestros clientes para mejorarlos".
Barrett cita otro ejemplo, los alimentos cuyas etiquetas indican que se deberían mantener refrigerados una vez abiertos, dando así la impresión de que no contienen preservativos y que son más frescos de lo que realmente son.
yogurt
El yogurt Chobani tiene una etiqueta que dice que contiene "jugo de caña evaporada", o sea, azúcar.
Si Barrett tiene éxito en sus casos, la industria podría enfrentar costos sustanciales.
Afirma que si los tribunales consideran que los alimentos mal etiquetados son de venta ilegal, estos productos se convierten en ilegales y no tienen ningún valor. Si un producto se vende sin representar su valor, el monto por el cual fue vendido es la medida de los daños, dice.
Sus demandas son acciones colectivas, donde la acción legal viene definida por cada persona que compró uno de los productos mal etiquetados en los últimos cuatro años.
"Si cuesta un dólar y 25 centavos, entonces el cliente tiene derecho a que le devuelvan su dólar y 25 centavos", explica. "Y hay un estatuto de cuatro años de prescripción, por lo que los daños en cada uno de estos casos se define por cuánto han vendido esta basura con errores de marca durante los últimos cuatro años".
Barrett señala que alrededor del 25% de los productos están mal etiquetados en EE.UU. Por tanto, la magnitud de los daños en estos casos fácilmente podría igualar los miles de millones de indemnizaciones que tuvieron que pagar las grandes tabacaleras.
"Podrían ser, y serán, miles de millones de dólares en algunos casos", dice. "Una de las empresas de papas fritas que estamos demandando vende US$13.000 en productos al año".
Casos previos se han centrado en los reclamos por falsa publicidad en lugar de etiquetado incorrecto, lo que requirió a los demandantes a contratar expertos para demostrar que las etiquetas eran "engañosas" para un consumidor corriente y que tal engaño causó daños reales.
Estos casos han sido costosos y engorrosos. Muchos de estos han tendido a resolverse por indemnizaciones que terminaron en cantidades pequeñas.
Las demandas por lesiones personales son aún más difíciles de probar, de acuerdo con Barrett.
Frutas
Don Barrett está demandando a mercados que comprenden los siguientes productos:
  • Jugos de frutas.
  • Papas fritas.
  • Refrescos.
  • Chocolates.
  • Tomates enlatados.
  • Frutas enlatadas.
  • Comida para bebés.
  • Té.

Vincular el cigarrillo con una enfermedad específica ha resultado bastante difícil. Sólo una vez las empresas tabacaleras trabajaron para llegar a acuerdos en casos presentados por algunos estados del país para recuperar costos médicos.

Golpear al bolsillo

Vincular cualquier asunto alimenticio a una condición médica posterior, tal como la diabetes, sería significativamente más difícil.
Entonces, ¿cuál es la probabilidad de que esta ola actual de demandas pueda tener éxito?
Barrett dice que en el pasado los abogados han pasado por alto las cruciales regulaciones de la FDA para las etiquetas: "Las falsas etiquetas en sí mismas son la única prueba que necesitamos y probar los daños es simple: se trata de las ventas del producto ilegal dentro del período de tiempo del estatuto de limitaciones: cuatro años".
Y como aquellos casos que pasan a la etapa de descubrimiento, éstos podrían evolucionar -al igual que ocurrió en las demandas de tabaco cuando los documentos calientes comenzaron a aparecer- quizás mostrando que las compañías de alimentos sabían más que el público general acerca el impacto de sus productos y de la publicidad en la salud de la gente.
Además, están comenzando a aparecer conexiones científicamente comprobadas que vinculan a los alimentos con la adicción, y que sugiere que ingerir alimentos altamente agradables al paladar, que contienen azúcar, grasa y sal, en realidad podrían cambiar nuestros cerebros -de forma que necesitamos más y más de estos alimentos para sentirnos satisfechos.
Si estos estudios científicos llegan a ser sólidos, entonces el paralelismo con los casos del tabaco podría también fortalecerse.
Por el momento Barrett dice que su enfoque es suficiente para cambiar las prácticas de la industria: "Hay una cosa que el mundo corporativo del país le presta atención, y es un fuerte golpe en el bolsillo. Todo es cuestión de ganancia. Y sólo cuando afectes sus ganancias es que afectarás su comportamiento. Y tenemos la intención de hacer eso".

Fuente: http://www.bbc.co.uk

Las divas apuestan a la voluptuosidad como arma de seducción

Salma Hayek, Christina Aguilera, Kim Kardashian apuestan a una estética que potencia los “cuerpos naturales".

Las divas apuestan a la voluptuosidad como arma de seducción


 Las divas apuestan a la voluptuosidad como arma de seduccion

 [Publicado el 14/10/2012] - En los años 50, los kilos, que ahora consideramos extras, eran toda una moda. Mujeres curvilíneas protagonizaban publicidades y se convertían en verdaderas íconos de sensualidad. Sin embargo, el paso del tiempo cambió los cánones de belleza y actualmente, es casi un pecado admirar a una diva “rellenita”. Pese a esto, muchas celebridades de Hollywood optaron por relajarse, y dejar que sus curvas tomen el control.

El XS dejó de ser la talla de Christina Aguilera, Salma Hayek, Lady Gaga o la sexy pelirroja de Mad Men, Christina Hendricks, quienes prefirieron sacarse el corset social. Si bien recibieron duras críticas por su cuerpo, no se acomplejan.
En una entrevista para la revista Billboard Christina Aguilera aseguró que estaba aburrida de ser extremadamente flaca. “Productores, directores musicales y otros me dijeron que podía afectar a mucha gente si subía de peso.

Mi cuerpo no puede poner en peligro que alguien no haga más dinero, no está en la mesa de esa manera”, explicó. Y por si no había quedado claro aún, la cantante presumió de sus curvas en la reciente presentación de los American Music Awards y hasta posó desnuda para la tapa de su último CD.

Este último mes, Lady Gaga fue criticada por subir de peso y ella respondió. “Mi novio me prefiere con curvas. Cuando como me siento sana y no me preocupo tanto por mi aspecto, soy feliz. No me voy a volver loca por el peso. Esto es lo que soy y me siento orgullosa con cualquier talla”, indicó en su blog littlemonsters.com junto a cuatro fotos de ella en bikini donde se aprecia que su figura no está tan delgada como antes. Pero no fue la única, Salma Hayek desprejuiciada posó para Harper’s Bazaar con diseños súper ceñidos, reafirmó su irresistible sensualidad y mostró su cuerpo voluptuoso y con algunos kilos de más. Y ante las críticas que suscitaron esas imágenes dijo: “Estoy en el límite de la gordura porque me encanta la comida y el vino. Esto no es lo mejor para vivir en el mundo del espectáculo, pero es bueno para mi estado de ánimo. Estoy feliz porque como”.

Actitud. “Más que una tendencia creo que se trata de mujeres que se sienten seguras de sí mismas por la importancia que tiene lo que hacen. Creo que se puede estar divina aunque se esté gordita. El secreto pasa por la actitud y la seguridad, por ser feliz”, explica el diseñador Claudio Cosano. Y agrega: “No vivo en Paris, vivo en la Argentina, y nuestro país tiene curvas. Los vestidos que hago los dejo preparados para agrandar. Aunque también están los diseñadores cool que prefieren a las desgarbadas”.

En la misma línea, su colega, Laurencio Adot suma: “Salma Hayek se casó con François Pinault, dueño de las marcas Gucci, Alexander McQueen, etc. Por lo tanto, ella es una de las mujeres más importantes de la moda. Es cierto que no es la estética que proponen sus marcas al mundo, pero creo que no hay que tratar de ser como las modelos, porque ellas son instrumentos para vender productos. Salma está más allá de todo eso, es más real”. Y agrega: “La moda cambió, está en la calle y se usa todo lo que a uno le quede bien. Hoy el secreto es ser uno mismo. Incluso, hay marcas que han sacado líneas de ropa con talles para mujeres reales como For Ever 21. En Argentina es más difícil económicamente, a las marcas les cuesta mucho pese a haber una ley”.

Equilibrio. La frontera entre las estrategias de prevención de la obesidad y la de los trastornos alimentarios es compleja y borrosa.

No obstante, especialistas descartan que ponderar las curvas se trate de un mensaje negativo. “Hoy hay una locura con la delgadez que hace que veamos esto como un hecho llamativo. Tampoco es gente obesa la que lo dice, por lo cual el mensaje es positivo.

Creo que la sociedad necesita un balance: las curvas son normales, la voluptuosidad también. Aunque tampoco creo que lo que digan estas celebridades mueva el centímetro. Pero sí es un buen comienzo”, explica Mónica Katz, médica especialista en nutrición. Y reafirma: “El ideal de belleza sigue siendo el mismo. En este mundo de homo videns estamos prisioneros de la imagen y y la mirada del otro.

Esta sociedad odia un rasgo absolutamente femenino como son las redondeces que implican femineidad, fertilidad, normalidad”. Para Alberto Cormillot, el mensaje de las famosas no tiene que ver con la obesidad. “El precio
de los alimentos, la comida chatarra, el marketing... eso hace a la obesidad. Un 53 por ciento de los argentinos padece sobrepeso. Hay 1.550.000 obesos en el planeta. De hecho, hay más gordos que desnutridos”.



Belleza hegemónica vs. belleza con redondeces

Desde un enfoque científico el pensar todo el tiempo en el alimento, ya sea para comerlo en exceso o para abstenerse, nos da la pauta de una conducta asintomática. Y eso tiene que ver con el hecho de que el alimento está muy ligado a los afectos y a los estados anímicos. Lo primero que una persona recibe en señal de amor es el pecho materno. Y es la ligazón con lo anímico lo que hace del alimento un objeto muy complejo en la salud tanto física como psíquica. En una sociedad obsesionada por la delgadez, y que asocia la belleza con el éxito y con un cuerpo modelado para ser aceptado, considero que el mensaje de estas celebridades es positivo. Las personas que están muy vinculadas a la imagen tienen una vida de padecimiento con respecto a la alimentación. Claro que hay muchos más factores que hacen que una persona sea anoréxica. Muchas veces se cierra la boca, para no hablar y no comer. También, se produce una ingesta en manera desmedida, se tragan palabras en vez de pronunciarlas. Por lo tanto el mensaje no está mal. Cada persona tiene que tener el peso que le sea saludable. No hay que forcejear contra la naturaleza. Esto tampoco quiere decir que hay que salir a comer de todo desenfrenadamente. Simplemente que no hay que vivir encorsetados. Aunque creo que si bien el mensaje marca una intención de cambio, el parámetro de belleza hegemónico sigue siendo la delgadez extrema y cruel.

Fuente: http://www.diariopanorama.com

Soy real...y me gusta

   
La revista femenina 'Mía' convoca un casting en Córdoba para buscar mujeres reales, orgullosas de sí mismas, que quieran protagonizar una de sus portadas. No importa la talla o la estatura, sino la naturalidad y el estilo propio de las participantes


Por Cati MOLINERO 11/10/2012

El director de moda de ‘Mía’, José Pedrazuela; la concejala de Mujer e Igualdad, Eva Pedraza; la directora de ‘Mía’, Flora Sáez, y el representante de El Corte Inglés, Daniel García-Ibarrola.    


33El director de moda de ‘Mía’, José Pedrazuela; la concejala de Mujer e Igualdad, Eva Pedraza; la directora de ‘Mía’, Flora Sáez, y el representante de El Corte Inglés, Daniel García-Ibarrola.


Sin artificios ni complejos, auténtica y, por supuesto, orgullosa de sí misma. Así es la mujer que busca la revista Mía para sus próximas portadas; una mujer ajena a las pasarelas, pero con mucho que aportar al mundo de la moda. Como parte del proyecto Mujeres reales , en colaboración con El Corte Inglés, la publicación ha convocado castings por toda España, y ayer se presentó en Córdoba la iniciativa. Y es que la mujer cordobesa tiene una belleza especial, muy racial, que se manifiesta, no obstante, en infinidad de rasgos, de los que podrán hacer gala quienes acudan el próximo día 18 al casting que se celebrará (de 11:00 a 14:00 horas y de 17:30 a 21:00 horas) en la planta primera de El Corte Inglés de Ronda de los Tejares. En esta ocasión, la talla o la estatura no son factores determinantes, solo hace falta ser mayor de edad y derrochar grandes dosis de naturalidad. El fotógrafo de moda Juan Luis Real y un maquillador de Max Factor serán los encargados de captar y exprimir el atractivo de las candidatas.

La publicidad y los medios de comunicación proyectan constantemente imágenes desvirtuadas y adulterada de la belleza, pero esta iniciativa pretende demostrar que no existe un único modelo de mujer, sino una gran diversidad de mujeres bellas, cercanas y verdaderas, que pueden protagonizar magníficas portadas y producciones de moda.

Fuente: http://www.diariocordoba.com



Cuando no puedes parar de comer

Herramientas para sanar emociones y controlar la adicción
 
 (Thinkstock)
Por Samadhi Yaisha / Especial El Nuevo Día
No comíamos para escapar de la depresión. Era al revés. La depresión ocurría porque no podíamos parar de comer.
He aquí el testimonio de una mujer quien aún no se ha dado cuenta: “Me siento muy mal, tengo baja autoestima y sobrepeso, pero por más que me esfuerzo, siempre recaigo (en comer). Quiero hacer las cosas bien, pero no entiendo qué pasa. Paso mucho tiempo frente al televisor y la computadora: no puedo parar”.
Para mí fue difícil ver que se trataba de una adicción -igual que un alcohólico que no puede soltar la botella y vive deprimido- porque yo no padecía obesidad mórbida y tampoco me consideraba una persona adicta. Creía que era cuestión de fuerza de voluntad y que la próxima dieta funcionaría. Así viví en negación durante mucho tiempo. He aprendido que no tenía que ver sólo con mi aspecto exterior, sino con cómo me sentía por dentro, cuánto apoyo humano había en mi vida, mi relación con la nutrición y la creencia de cuánto merecía sentirme nutrida emocional y físicamente.
La pesadilla
Mi última comilona ocurrió hace 364 días. Tras dos años y medio de recuperación y cinco meses de abstinencia de todo tipo de azúcar, estaba muy segura de que podía “cogerme un break” y disfrutar de un fiestorro con bizcocho. Pero fue igualito que para un alcohólico probar el primer trago tras meses o años de sobriedad. Durante las próximas ocho semanas, no pude parar de ingerir azúcares y harinas. Hacía mi compra saludable, y luego gastaba más dinero en comida chatarra -también disponible para vegetarianos. Era capaz de hacer una juerga con comida saludable. No podía detener a la Mrs. Hyde que se despertaba en mí, y la resaca al día siguiente era igual que tras una noche de alcohol sin tregua: las tardanzas o ausencias al trabajo, el aislamiento, el deterioro emocional, la desconexión interior y con otros seres humanos. Ya me habían dado dos avisos disciplinarios por ponchar tarde y apenas comenzaba en un puesto nuevo. Y para ahogar todo eso, seguía comiendo sin saciarme. No engordaba por la increíble capacidad de no comer por los próximos dos días tras un festín, escondiendo la conducta tras un “ayuno de jugos vivos” que sobrellevaba mareada. Mi conducta reflejaba ambos extremos del péndulo. Había visto la naturaleza progresiva de la condición, sobre todo porque antes podía “controlarla” con dietas comerciales, y ya no. Compraba en los puntos de panaderías, gasolineras y farmacias, escondiendo la vergüenza de que aquella montaña de “snacks” no era para toda la semana, sino para una sola noche. Si no me detenía a tiempo, el próximo peldaño en descenso serían la bulimia y la anorexia. ¿Cómo deja una de ser adicta a una sustancia que necesita para vivir? ¡No era falta de fuerza de voluntad! ¡Había viajado tan lejos como había podido para sanar! Además de la codependencia, he aquí la verdadera razón de mi travesía.
Antes de comenzar este viaje, pensé que había “vencido” a la adicción. Un día de mayo, en 2010, utilicé toda la fuerza de voluntad que tenía para no sucumbir a una merienda azucarada a la medianoche, la cual se volvería interminable. Arrodillada sobre mi cama, pedí ayuda divina, me abracé, temblé, me agarré de la sábana, lloré hasta que me venció el sueño, tuve pesadillas, sudé... y cuando abrí los ojos al día siguiente, sentí que una sombra pesada había abandonado mi cuerpo y mi mente. Sin embargo, no estaba lista para lo que surgió en las próximas semanas: la avalancha de recuerdos de duelos y pérdidas que había ahogado en azúcar y reclamaban que los manejara. En aquel momento, rogué por apoyo desesperadamente.
Reconocer la impotencia
Ahora me encontraba ante un umbral similar. Le pedía a Dios que me detuviera, pero parecía no escucharme. Hasta que un día, tras ver una película espiritual acompañada de una pizza vegetariana entera y una pinta de helado de soya con chocolate orgánico -que no disfruté para nada- sentía la nota dulce nublar mi consciencia y recordaba que otras mujeres que se habían recuperado antes de mí habían tardado años en lograr una abstinencia sostenida. Yo trabajaba mis herramientas de recuperación lo mejor que podía; no entendía por qué recaía. Ese día exhalé y solté la cuchara: entendí que no tenía control sobre el resultado. Estaba tan cansada de luchar que ni siquiera podía decirle a mi Poder Superior lo que estaba en mi cabeza: “¡Imagino que será cuando te dé la gana!” En vez, hice las paces con el hecho de que no sería a mi tiempo, y lo dejé ir.
Pocos días después, mi voz interior me empujó a asistir a un retiro de recuperación cuyo costo era ínfimo. Con un par de días de sobriedad de comida insana, levantarme y vestirme fue una gesta heróica. Llegué al mediodía, arrastrando el cuerpo y con las emociones disparándose en todas direcciones. Me dolía que me abrazaran y me tocaran, y sentía que no podría estar mucho tiempo allí. Hablaba una mujer que había conducido más de 700 millas para decirnos cómo había logrado parar de comer en exceso, y eso llamó mi atención.
¿Quién guía durante 13 horas para dar una charla gratuita sobre qué le había ayudado a sanar? Habló sobre cómo la ansiedad, la depresión y la adicción se habían quedado con todo antes de ella encontrar su camino de vuelta. Yo la miraba absorta: “¡Pero si ésa he sido yo! ¡Hasta en los gestos y las palabras!”, pensé.
Nos mostró su receta mágica: tazas y cucharas para medir, y una pesa para ponerle límites a la comida; la asistencia de un dietista o nutricionista que entendiera la condición hasta el tuétano; y lo más importante, casi una decena herramientas sólidas de apoyo emocional y humano que ella practicaba todos los días sin excepción.
Hora de cambiar
Yo me había resistido a hacer aquello porque era mucho trabajo: “Yo no estoy tan mal. Hay gente que está peor. Yo lo puedo controlar”. Pero ya no podía permitirlo. Ese mismo día, empecé a medir y a pesar alimentos, y agarré el teléfono. Descubrí que aquellas mujeres, que eran tantas como para poblar un pequeño país, sabían cómo ayudarme, no rescatándome, sino enseñándome cómo salir y animándome sin tregua. La adicción pateó de vuelta con todo lo que pudo, pero yo le respondí: “Ya no estoy sola. Se acabó, vas a llegar hasta aquí”.
Entendí que no comíamos para escapar de la depresión. Era al revés. La depresión ocurría porque no podíamos parar de comer. Y eso muy pocos de nuestros terapistas lo entendían. Conocí gente cuya enfermedad no se detuvo con antidepresivos, pastillas, laxantes, cirugías bariátricas, procesos holísticos, ni amputaciones por diabetes. Confrontábamos una condición que era astuta, y requeríamos de toda la ayuda posible. Recuperarnos significaba prestar atención cuidadosa a nuestra salud física, emocional, psicológica y espiritual, y retomar el terreno interior que le habíamos entregado a la comida. Peter G. Linder, pasado presidente de la Asociación Americana de Médicos Bariátricos, favoreció estos procesos de recuperación: “Ésta es una gran herramienta terapéutica que yo, como médico que ha lidiado con personas obesas durante 27 años, puedo apreciar”.
Para mí las adicciones sí tienen cura: la solidaridad de acero. Y para curar a un adicto hace falta ayuda divina y tanta gente como un país entero.
Para información de apoyo, busca en Facebook: “90 días: una jornada para sanar”

Fuente: http://www.elnuevodia.com

viernes, 12 de octubre de 2012

Agnes Bruckner encarnará a Anna Nicole Smith



 Agnes Bruckner,
Foto: REUTERS
MADRID, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -
   Agnes Bruckner, la actriz de 'Sin cita previa' ('Private Practice'), encarnará  Anna Nicole Smith. Craig Zadan y Neil Meron ('Snash') son los creadores y productores de la TV Movie que relatará la azarosa vida de la modelo de 'Playboy'.
   El drama está basado en la vida de Vicky Linn Hogan, una guapa y sencilla chica que crece en un pequeño pueblo de Texas y que se transforma a sí misma en Anna Nicole Smith, la voluptuosa  y 'pinup' modelo de Playboy que imita a Marilyn Monroe.
   The Hollywood Reporter ha desvelado que John Rice ('Los Simpson') y Joe Batteer ('Windtalkers') van a escribir el guión de este biopic para televisión, en el que también ha participado Judith Verno ('Blue Lagoon: The Awakening') y Sony Pictures Entertainment.
   Agnes Buckner también ha trabajado en 'Covert Affairs', 'Belleza y poder' ('The Bold and the Beautiful') y 'A Bit of Bad Luck', película que se estrenará en 2013.
   Además de esta TV Movie, Zadan y Meron están realizando otro proyecto para Lifetime centrado en la figura de Warren Jeffs, el lider fundamentalista de La Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días. Zadan y Meron también han producido el remake de 'Magnolias de acero' que se estrena este mes de octubre.
   Asímismo Lifetime está produciendo otra TV Movie, esta vez sobre la vida de Elizabeth Taylor, titulado 'Liz & Dick', que protagoniza Lindsay Lohan ('Chicas malas').

Fuente: http://www.europapress.es

Adele asegura que si no tuviese una talla grande no habría tenido tanto éxito

Por Europa Press | 8/10/2012 - 18:57
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Adele. Imagen: Archivo
Así de claro lo tiene. La cantante británica atribuye la fama que ha alcanzado tan rápidamente a su redondeada figura. De hecho, reconoce que nunca hubiera vendido esas 32 millones de copias alrededor del mundo si, por el contrario, hubiera estado esquelética.
A sus 24 años, Adele declara en el diario británico Mirror: "He leído una cosa muy interesante: '¿Hubiera Adele conseguido el éxito si no usara una talla grande?' Y la verdad es que no lo sé".
La embarazada intérprete de Rolling in the deep también cuenta cómo hace poco intentó mantener una dieta sana a la vez que hacer un poco de ejercicio pero, finalmente, fracasó porque no consigue privarse de sus delicias favoritas.
"Traté de ir al gimnasio. No me gusta. Me encanta comer bien y beber buen vino. Pero aún si tuviera una figura realmente esbelta, no creo que enseñara ni mis tetas ni mi culo a nadie", añade una sincera Adele.
De esta forma, en vez de adelgazar, lo que hace la artista británica es ponerse dos pares de fajas bajo la ropa para parecer más delgada sobre el escenario. De hecho, en los Grammy se embutió dentro de cuatro pares de esta milagrosa prenda, ni más ni menos.
Sin embargo, la estrella de la canción insiste en que nunca ha tenido problemas con su cuerpo: "No importa el aspecto físico, yo creo que la clave está en ser feliz con una misma".

Fuente: http://www.eleconomista.es

Christina Hendricks se molesta con entrevistadora por llamarla gordita

Christina Hendricks se molesta con entrevistadora por llamarla gordita

Por: Famosos
Si bien Christina Hendricks es el deseo de muchos hombres alrededor del mundo, hay quienes opinan que su figura no pertenece a un estándar, aunque no sabemos a qué estándar se refieren. 
FOTO: Gossipcop.com
Christina Hendricks está cansada de responder preguntas acerca de su cuerpo, y alguien no le avisó a la entrevistadora en Australia acerca de esa situación, por lo que hizo sentir a al actriz incómoda e incluso molesta.
La intérprete de Joan en la serie Mad Men, fue entrevistada por Kate Waterhouse, quien es editora de moda para el Sun-Herald en Australia, y la cuestionó acerca de su figura llenita.
“Has sido una inspiración para las mujeres llenitas ¿cuál es la historia más conmovedora que puedes recordar donde has inspirado a alguien?” preguntó Kate. De inmediato Hendricks se notó incómoda, soltó una sonrisa nerviosa y respondió “No lo sé… lo siento”.
Tras detener un poco la entrevista se escuchan algunas instrucciones para la editora, pero ésta no capta e insiste al reanudan la plática en cuestionarla con su figura llenita.
Christina se muestra más molesta, levanta los brazos y dice “Quiero decir… ¡lo acabas de decir otra vez!”.
De inmediato se escuchan instrucciones explícitas de no cuestionar a la actriz acerca de su figura. Fuera de cámara, de acuerdo con GossipCop, Hendricks dijo que el hecho de que la llamara gordita, fue simplemente grosero.

Fuente: http://www.enelshow.com

Estar gordita no está mal visto

TENDENCIAS

Estar gordita no está mal visto

08:59 05/10/2012 La industria del espectáculo cambia gustos estéticos presionada por sus estrellas que reivindican sus kilos de más.

Salma Hayek, Christina Aguilera, Mariah Carey, Adele, Lady Gaga, Catherine Deneuve...ellas y muchas más ya no ocultan sus kilos de más. Salma, de 46 años, afirma sentirse afortunada de poder seguir trabajando el Hollywood, "a pesar de ser mujer haber pasado los 40, tener acento y,... ser disléxica". También se siente dichosa de sus curvas. "Estoy al límite de la gordura, porque me encanta la comida y el vino. Estoy demasiado ocupaba en disfrutar de la vida como para ponerme a hacer dietas", confiesa a la revista Harper's.
Christina Aguilera no habla de su reciente gordura pero no los oculta. La artista ha demostrado en el video de su nuevo tema,Your Body, que no tiene ningún problema en mostrar su nueva figura. Y, desmiente que haya sufrido presiones de su discográfica por sus curvas que quedan al aire en la revista Billboard.
"Estoy harta de ser una chica blanca y esquelética", proclamó en la revista. Pero luego parece que se arrepintió de ser tan tajante y Billboard retiró de la web tal afirmación, Aguilera explicaba allí cómo durante la promoción en 2002 de su álbum Stripped se cansó de ser la típica rubia delgada de ojos azules. "Llegué más gorda, con el pelo oscuro y llena de piercings. No fue algo fácil de digerir para los responsables de mi compañía musical".
Sin embargo, en la industria musical se ha manejado en los últimos tiempo que su discográfica le advirtió sobre las pésimas consecuencias— "descenso de ventas, pérdida de fans"— que se iban a derivar de su aumento de peso para su carrera. Una amenaza que la llevó a convertirse "en un palito en muy poco tiempo".
Las declaraciones a Billboard sobre su aspecto físico no son las únicas que ha realizado últimamente la cantante. Aguilera también aparece en la portada de la revista Lucky a la que confesó lo siguiente: "En realidad, mi problema siempre había sido estar demasiado delgada, así que ahora adoro tener culo y, obviamente, me encanta enseñar mi escote".
Aguilera es una más de las muchas cantantes que han tenido que lidiar con titulares enfocados en su aspecto físico por encima de sus dotes vocales. Maria Callas, Janet Jackson, Mariah Carey, Jennifer Hudson, Amy Winehouse o Adele integran una larga lista a la que recientemente se han sumado Demi Lovato o Lady Gaga, que han confesado haber sufrido desórdenes alimenticios.
La actriz francesa Catherine Deneuve, en este tendencia, confesó que "me gustan las curvas de los que aman y disfrutan la vida".

Fuente: El País

Gordita pero feliz

La británica Adele defiende su figura y no cree que esta le haya perjudicado para alcanzar el éxito musical. A la cantante le otorgaron esta semana el premio a la Canción del Año en EEUU por "Rolling In The Deep"
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Así de claro lo tiene. La cantante británica Adele atribuye la fama que ha alcanzado tan rápidamente a su redondeada figura. De hecho, reconoce que nunca hubiera vendido esas 32 millones de copias alrededor del mundo si, por el contrario, hubiera tenido otra constitución física.
A sus 24 años, Adele declara en el diario británico Mirror: "He leído hace poco una cosa muy interesante: '¿Hubiera Adele conseguido el éxito si no usara una talla grande?' Y la verdad es que no lo sé". La intérprete de Rolling in the deep también cuenta cómo hace poco intentó mantener una "dieta sana" a la vez que hacer un poco de ejercicio pero, finalmente, fracasó porque no consigue privarse de sus delicias favoritas.
"Traté de ir al gimnasio. No me gusta. Me encanta comer bien y beber buen vino. Pero aún si tuviera una figura realmente esbelta, no creo que enseñara ni mis pechos ni mi trasero a nadie", añade la cantante.
De esta forma, en vez de adelgazar, lo que hace la artista británica es ponerse dos pares de fajas bajo la ropa para parecer más delgada sobre el escenario. De hecho, en los Grammy se embutió dentro de cuatro pares de esta milagrosa prenda.
Sin embargo, la estrella de la canción insiste en que nunca ha tenido problemas con su cuerpo: "No importa el aspecto físico, yo creo que la clave está en ser feliz con una misma".
La industria musical estadounidense otorgó en Londres a la cantante británica Adele el premio a la canción del año por "Rolling In The Deep", el tema más escuchado en Estados Unidos en 2011, informa hoy la BBC.
El reconocimiento se anunció anoche en una ceremonia celebrada en la capital británica por Broadcast Music (BMI), una de las organizaciones del derecho de difusión de EEUU, encargada de recaudar los derechos en nombre de compositores y músicos.

Fuente: http://www.talcualdigital.com